Ir a Posada de Mantecona
 


Aceptación
Por Meneand
 
Mi aceptación en la sociedad no fue fácil, mi vida no es un cuento de hadas y rosas, la malloría de los relatos que se cuentan en esta posada son de grandes héroes o males de amores, mi historia se basa en mi conversión hacia las fuerzas de la luz, en las semanas y semanas que estuve atado a una silla en el sótano de una casa, soportando los sermones de un anciano, al que en principio odie pero al final acabe amando más que a cualquier ser del mundo, bueno dejo la presentación y doy paso a mi historia....

Nací en Mordor, hace ya mucho tiempo, el ojo me envió a Isengard junto con un batallón hace ya varios años, fue la primera expedición que hice, no era más que un soldado raso, sentía la necesidad de matar, eramos castigados duramente si bajabamos la marcha o nos parábamos, debíamos llegar a Isengard lo antes posible, viajábamos solo de noche, el día quemaba nuestras caras, cuando llegamos, nuestro batallón tenía la misión de ayudar a Sáruman a crear su nueva raza de orcos, y llevar las noticias de vuelta a Mordor pasados unas semanas. Pues resulta que pasados unos días de mi estancia en Isengard, los primeros orcos creados por Sáruman empezaron a nacer, y los espías de Sáruman informaron de que se había visto a na compañía que al parecer protegía al mediano que portaba el anillo Único, así que yo, junto con otros de mis "compañeros", salimos en compañía de unos Uruk-hai. Los alcanzamos en las orillas de un río y luego de una pequeña batalla con muchas víctimas (por nuestro bando) escapamos con dos de los medianos, que según me enteré más tarde no eran los que el Ojo quería. Acampamos uno de los días de la persecución en los lindes del bosque de Fangorn, y mientras me encontraba recogiendo leña, sentí el sonido de lucha y al acercarme al campamento, lo vi prácticamente destrozado, una patruya de Rohirim había matado a todos los orcos, con un miedo terrible, corrí todo lo que pude para que los caballeros no me encontraran, y lo logré, corrí por grandes explanadas de Rohan durante toda la noche, hasta que caí desmayado en la hierba, a lo lejos, lo último que vi fue una granja con sus luces.
Cuando me desperté estaba atado a una silla en lo que parecía el sótano de la granja que viera, sentado frente a mi, vi a aquel hombre por primera vez, era alto, delgado y muy viejo, una densa barba cubría su cara, y en sus ojos no brillaba el odio, a diferencia del resto de seres con los que me había encontrado hasta entonces, así me di de cuenta de que aquella persona no me odiaba, pero yo a ella sí...
-¡Suéltame viejo!- le dije
-No vas a salir de aquí en mucho tiempo, aprenderas a querer las cosas y amaras el mundo
-Lo que amaré será tu carne cuando ya estés muerto y pueda saborearla, como me suelte juro por el Ojo que te mataré.
Recuerdo que las primeras semana estuve insultándolo continuamente y recuerdo haberle escupido varias veces, se pasaba horas y horas sentado frente a mí, me daba de comer y de beber, yo no quería su comida pero estaba hambriento. Finalmente me cansé de insultar, de hacer juramentos, porque en mi pequeño cerebro se empezó a formar la idea de que iva a ser su prisionero durante mucho tiempo, así que empezé a dejarle hablar, no sabía cuanto tiempo pasara, ya perdiera la noción del tiempo, la comida que el anciano me dava era escasa y mis energías no me permitían seguir gritando, así que él empezó a hablar, y emopezó contandome el principio de los tiempos, todo lo que él sabía hacerca de Eru y de la creación del mundo, si bien era poco, era una información nueva para mi, toda mi vida había pensado que el mundo había salido de la oscuridad, que Sauron era por derecho el señor de la tierra media y que debía de conquistarla por todos los medios, al principio me negué a creer que el mundo fuera creado por los Valar y sus sirvientes Maias, me negué a creer que los orcos no fueramos más que una burla de Melkor a las criaturas de Eru, maltratados y desechos, creados con magia oscura a partir de la esencia de criaturas puras, mi cabeza no podía soportarlo, los orcos no estamos hechos para pensar y aquel hombre me dava tanta información que me pasaba todas las noches y los días en vela pensando...
No se como puede haber un hombre tan sabio, pero me habló de la separación de las tierras, de las reformas de los continentes, de las guerras contra Melkor, de la caída de Númenor, de Góndolin y de otros muchos reinos, me habló de las primeras guerras contra Sauron, de cuando Sáruman era bueno, del bosque negro, del bosque de Fangorn, me habló de Gondor de Rohan de los hombres, de los elfos, de los orcos, de los enanos, de los hobbits, de los dragones, los balrogs, me habó de todas las criaturas que conocía, me hablo del Mal y del Bien, de lo que debía y no debía de hacer, de porqué la causa del ojo no era la correcta me habló de filosofías que yo no podía concebir, hasta que finalmente me convenció. El odio salió de mi mente, dejé de sentir la mano negra que me apresaba mi mente y esta misma empezó a volar, me imaginé los reinos del pasado, me imaginé como habría sido mi vida si fuera un hombre, un elfo, incluso un Valar.
Despues de lo que me parecieron decenas de años, mi señor me soltó, dejé para siempre aquel sótano y salí al resto de su casa, volví a ver la noche con sus estrellas, pero nunca el día, y que aunque mi mente había sido liberada, no mi piel que seguía quemándose a la luz del sol.
aquí termina el relato de como me convirtieron, pero otro día contaré las aventuras hasta llegar a Bree
 
Meneand
 
 
 

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Comentarios al relato:
Fecha: 08-08-2005 Hora: 23:35
Creo que la idea es buena pero no se le saca partido. Primero por las faltas de ortografía y la mala puntuación, que aunque quieras contar cosas deprisa, no tiene por qué ser inexsistente. EL comienzo y el final son malos, y creo que lo sabes. Hay que jugar con los elementos que tenemos a mano para hacer una historia interesante. Tienes que creer más en la historia de tu personaje, aunque parezca inverosímil.

Fecha: 23-06-2005 Hora: 15:45
En líneas generales el relato discurre muy atropelladamente. Las frases parecen ensartadas sin respiro y apresurado en general. Parece un poco extraño esa súbita "visión de la luz" que tiene el orco, parece un cambio de mentalidad muy radical. Ten cuidado de la ortografía y los signos de puntuación.