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Los enanos
Por Fastolph
 
En algún lugar de la Tierra Media, cerca de la orilla del Bosque Negro, en la Tercera Edad del Sol, había una choza donde se encontraban 7 enanos, ellos tenían que levantarse desde los primeros destellos del alba para ir a trabajar a una mina que se encontraba unos pocos kilómetros adentro del Bosque Negro, donde cada día se encontraban con Gröeg, su patrón, un orco de apariencia grotesca y de baja estatura que los hacia trabajar todos los días de la semana sin descanso casi todo el año, solo el ultimo día de cada mes. Esos días el patrón se dirigía a la choza para pagarles, que en realidad era una miseria.
Mientras los enanos se morían de hambre en su choza que estaba apunto de caerse, el patrón disfrutaba de la riqueza, de tener una casa grande, acogedora y lujosa dentro del bosque y de tener de los mejores tabacos, de las más frescas y deliciosas cervezas, y tener demasiado alimento para todo el año.
Hace cuatro años atrás en la choza vivían doce enanos, pero cinco murieron: dos de ellos fueron comidos por arañas, uno de ellos murió de hambre, el otro desapareció y el ultimo murió aplastado por las piedras mientras se derrumbaba una parte de la mina, y entonces quedaron siete enanos.

Empezaba a amanecer cuando dos orcos se dirigieron a la choza y tocaron la puerta para recogerlos y llevarlos a la mina. Los enanos se despiertan rápido, cogieron sus ropas, se cambian y abrieron la puerta para que pudieran entrar los orcos.
–¡Rápido!, ¿¡que no ven que llegamos tarde!?–
Los enanos salieron a velocidad de la choza y se metieron al misterioso y siniestro bosque, donde tenían que pasar un largo viaje hasta encontrarse con una gran casa que sería la casa de Gröeg. Al lado de la casa se encontraba la entrada a la mina, una puerta de madera que tendría adentro un largo túnel iluminado con pocas antorchas en las paredes.
Abren la puerta de madera vieja, y se introducen al túnel donde apenas podían ver, pues la llamas de las antorchas eran muy débiles, hasta que llegaron al final del túnel, dos puertas de madera gastada, la entrada de la mina. Abren la puerta apurados por los orcos y ay estaba Gröeg sentado en una banca con las manos cruzadas y con una muestra de odio en los ojos pálido.
– ¿! Por que llegan tarde !?–
– Se nos hizo tarde– dise el mas anciano de los enanos.
– !Siempre es la misma cosa!, ¡ahora pónganse a trabajar ratas inmundas!–.
Ya habían pasado quince horas trabajando cuando Stown, el mas anciano de los enanos, se le rompe la vieja y gastada pala, se encontraba tan agotado que se recarga en unas rocas que se encontraban al lado de el.
Su hermano Fechán estaba al lado izquierdo de el, por lo cual se dio cuenta, lo cargo y lo sentó al lado de una mesita, le dio agua.
El patrón se dirige hacia ellos y les grita:
–¡No te pago para que los dos estén descansando en todo el día!, ¡pónganse a trabajar!–
–Esta muy agotado, se le rompió su pala, ya no esta en edad de seguir trabajando en minas.– Le dice el hermano.
–Si no se ponen a trabajar no les pagare nada estos tres últimos meses–. Amenazo el patrón.
–¡Estoy arto de trabajar aquí!, nos estamos muriendo para que al fin del mes nos den una miseria.–
Al momento en que dijo eso, todos los que se encontraban dirigieron sus miradas al hermano de Stown, y en ese momento el patrón cogió un látigo y le pego dos veces.
Todos quedaron con una impresión muy grande, otro de los enanos corrió hacia ellos y defendió a Fechán, pero también recibió golpes, pero nadie los defendió esta ves, pues nadie quería ser golpeado y siguieron trabajando.
Al terminar el día y al llegar a la choza, los enanos estaban muy furiosos y decidieron entre todos en hacer un plan de rebelión contra Gröeg, por si volvía a golpear a alguien con el látigo.
Al día siguiente dejan en la casa a Stown, ya que estaba muy enfermo y no estaba en condiciones de trabajar en una mina, así que partieron sin el, y los orcos no les dijeron nada.
Gröeg estallo de enojo cuando los enanos le dijeron que no iba a poder trabajar:
–¿¿¡¡Que cosa!!??–
–No pudo venir por que esta enfermo.– dijo Fechán.
–¡¡Tráiganlo ahora mismo!!–
–Esta enfermo, no puede…–
E ese momento agarro el látigo y le dio en todo el cuerpo antes de que pudiera terminar de hablar. Los enanos se levantan con una velocidad increíble, tres enanos se le enciman a Gröeg, mientras los otros tres agarran las palas y noquean a los dos orcos.
Gröeg, amarrado a una silla, mientras que los enanos deciden que van a hacer con el, pasaron horas y horas discutiendo, hasta que quedaron de que tenían que deshacerse del patrón, lo sacaron fuera del bosque donde fue amarrado a un tronco junto a los otros dos orcos y arrojado al Río Grande. Destruyeron la casa de Gröeg, reconstruyeron su choza, trabajaron en las minas cuando necesitaban alimento, aunque con las piedras ganaron mucho y se pudieron conseguir una casa pequeña, pero acogedora en el mismo lugar donde se encontraba su choza.

FIN


 
Fastolph
 
 
 

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Comentarios al relato:
Fecha: 28-07-2006 Hora: 13:57
"Los enanos se despiertan rápido, cogieron sus ropas, se cambian y abrieron la puerta para que pudieran entrar los orcos" ------> no puedes cambiar a placer el tiempo verbal en mitad de una frase. Vamos, poder puedes, pero queda todo como inconexo y torpemente expresado. En general, todo el relato adolece de lo mismo. En cuanto al argumento, creo que ganaría con un final más pausado, con más intención, quizás en plan moraleja, lo que iría más acorde con eltono de cuento popular que desprende.

Fecha: 15-06-2006 Hora: 14:27
Uhm... Pienso que deberías releer el relato más de una vez antes de publicarlo. Hay varias faltas que dañan a los ojos y pienso que se debe a que no lo has revisado. El relato, pues...no esta mal la historia:-)