Ir a Posada de Mantecona
 


Fantasía
Por Eclaffang
 
Corre el Montaraz entre los árboles de un bosque, pero no deja de tropezar y caer. Llora tirado en la húmeda tierra junto a un río, que se lleva sus lágrimas, unas lágrimas que se gastan sin quitarle su desesperación. Contempla con tristeza a la luna, ella es tan perfecta: bordea con elegancia a las nubes, ilumina al mundo con tanta sutileza que su luz no deslumbra, además todos la adoran. Y el Montaraz allí está, tirado en el suelo, incapaz de dar dos pasos sin caerse, ni siquiera el canto de un grillo lo acompaña.



La luna maldice a las nubes, a los planetas y al viento, aunque en verdad se culpa a sí misma. Ella quisiera bajar para estar junto a ese Montaraz que posee una elegancia al correr que la cautiva. Pero la luna ni siquiera es capaz de alumbrar con sus pasos para impedir que tropiece, además los planetas le sujetan y el viento no le permite avanzar hacia él.



Y la luna, torpe, sólo puede llorar y amar en silencio al hábil Montaraz. Y la estrella, torpe, sólo puede llorar y amar en silencio a la bella luna.

(Lo escribí con 14 años, me pareció...curioso, así que decidí compartirlo con vosotros)
 
Eclaffang
 
 
 

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Comentarios al relato:
Fecha: 04-03-2007 Hora: 01:12
Interesante ...
Creo que podrias escribir lo que te propusieras...