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La Vida por un Hermano (modificado)
Por alcarin
 
El bosque estaba silente, la luz mortecina que se escabullía por entre las altas copas de los árboles, solo dejaba observar en penumbras el pequeño sendero que se internaba en su espesura. En miles de ocasiones había transitado por estos parajes, pero este día en particular, me parecía todo nuevo. Los senderos que bordeaban el río estaban mas obscuros que de costumbre. Se respiraba un aire tan denso que podría haberse cortado con una daga. Al transcurrir las horas, los hombres de mi compañía comenzaban a inquietarse, el bosque algo tramaba. Habíamos recibido noticias antes de partir de castillo, mi hermano había tomado el camino del bosque quince días atrás, estaba retrasado en su llegada y ante la insistencia de mí Señor, tuve que conformar una rápida compañía para poder lograr dar alcance a la caravana que venia de oeste. Se rumoraba que en los últimos meses muchas caravanas habían sido atacada por hordas de orcos en los colindes del gran bosque.
La compañía avanzaba cada vez mas cautelosa, envié dos jinetes, los mas diestros, que encabezaran una avanzada de vigías, reagrupe a los hombres y di la orden de mantenerse alerta y de flanquear la columna, así avanzaríamos mas seguros.
Al caer la noche nos dispusimos a establecer un campamento en un claro al costado de las caídas de agua. La comida fue sencilla y luego de algunas horas los hombres descansaron y durmieron. Mi corazón estaba acongojado, no podía conciliar el sueño, decidí salir de la tienda y caminar hacia la laguna que se formaba en la caída de agua. La noche era clara y no paso mucho tiempo para que la luna iluminara el campamento con su luz de plata, y recordé, recordé a mi hermano, su figura se hizo presente en mi mente, lo vi el día que decidió marcharse de castillo para tomar su propio destino. Destino que lo llevo a tierras lejanas donde conoció el amor. Recordé el día que recibí su carta en la que me anunciaba que vendría a castillo a consumar su amor, y a pedir la bendición de nuestro Señor. Un sonido que perturbó el agua y me saco del trance en que me encontraba, inmediatamente llegaron dos centinelas a mi lado
- ¡Señor!,¿ que fue ese sonido?- sin contestar y pidiéndole que hicieran silencio apunte en dirección de la caída de agua, algo flotaba en la laguna. Los hombres de la compañía se pusieron en alerta y desenvainaron sus espadas, les ordene traer mas antorchas para iluminar el lugar, después de unos minutos apareció ante nuestros ojos un cuerpo inerte que flotaba arrastrado por la corriente. Uno de los hombres se abalanzo sobre el cuerpo y lo arrastro hacia la orilla. Las antorchas se apostaron a nuestro derredor para poder identificar el cuerpo, era un hombre, no era de los nuestros, era un hombre del oeste. Tal ves uno de los hombres que acompañaba la caravana de mi hermano, si lo era, habían sido atacados por los orcos, dos flechas atravesaban su cuerpo. Dispuse inmediatamente levantar el campamento y seguir nuestro camino, era una decisión peligrosa pero debíamos dar con la caravana que había sido atacada, y faltaban muy pocas horas para que el alba llegara a nosotros. Avanzamos a galope por entre los árboles que parecían querer cortarnos el camino a medida que nos internábamos en su espesura. La sangre se alborotaba en mi pecho, debía llegar lo más rápido posible si quería ver a mi hermano nuevamente con vida. Nuestra carrera se vio súbitamente interrumpida al divisar a nuestros vigías que se dirigían a nuestro encuentro, sus caras desencajadas lo decían todo.
Habían dado con la caravana, su relato era desgarrador, era una masacre, mujeres hombres y niños habían sido asesinados, y solo se encontraban a unas horas de nosotros.
El alba ya despuntaba sobre nuestros caballos que soltaban bocanadas de cansancio por sus hocicos, la marcha era cada vez más frenética, los hombres estaban dispuestos a hacer frente a cualquier amenaza que se nos interpusiera. Al pasar de la última hora el río se tiño de rojo y supimos que estábamos cerca, los hombres se dispusieron a desenvainar sus armas, el odio inundo sus corazones y el temor dejo sus almas, estaban preparados para morir luchando. Nuestros animales se detuvieron en seco al encontrarse con tamaña escena. Los cadáveres despedazados se encontraban por doquier, el suelo del gran bosque estaba teñido de carmín con la sangre inocente de mujeres, niños y hombres que yacían inertes en ese campo de horror. Como una capa de espesa oscuridad paso la muerte su manto por la cara de la compañía. Se flanqueo el sector en busca de los asesinos pero no se encontró nada. Como todo cobarde que ataca por la espalda a su presa, habian desaparecido en la oscuridad de bosque. Baje de mi monta y espada en mano comencé a buscar el cuerpo de mi hermano. Tenía las manos teñidas de sangre de tanto mover cuerpos tratando de encontrarlo, podía saborear ya el sabor putrefacto de la sangre en mi boca, mi vista esta nublada por el odio y el dolor.
Una mano se poso en mi hombro, hizo que volviera en mi.-. Su hermano señor, encontramos a su hermano- me guiaron donde se encontraba. La escena era horrorosa, en la otra orilla del río, yacía su cuerpo junto a de su amada. Su cuerpo estaba teñido de rojo y una flecha atravesaba su pecho, su amada yacía en sus brazos con su pecho atravesado por dos certeras flechas. La imagen de mi padre volvió a mi memoria, había roto la promesa que en su lecho de muerte había hecho, no estuve para protegerlo. Las lagrima inundaron mis ojos, el pesar era demasiado grande para soportarlo, lo abrace fuertemente contar mi pecho y llore. Bese su frente, y una lagrima broto de sus ensangrentados ojos, los que abrió para mirarme. La muerte estaba en ellos, pero no la muerte suya, sino, la muerte del amor. Luego de limpiar sus heridas, montamos campamento en la orilla del río. Se dispusieron dos mensajeros para pedir refuerzos a castillo. Esa noche la fiebre inundo el cuerpo de mi hermano, tuvimos que sumergirlo en las aguas del río para aplacarla, Su conciencia volvía a ratos pero no pronunciaba mas que el nombre de su amada. Me dispuse a mojar su frente cuando su mano tomo mi brazo y me dijo – orcos , orcos ,guiados por un hombre- y luego se desvaneció sin decir una palabra mas durante esa noche….
 
alcarin
 
 
 

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Comentarios al relato:
Fecha: 10-04-2007 Hora: 16:29
Me parece un relato precioso. Sigue habiendo alguna que otra falta de ortografía. el ambiente está bien desarrollado y la desafortunada historia de amor ha brillado al final con su luz tenue. ¿Podemos esperar una continuación? Saludos.

Fecha: 28-12-2006 Hora: 00:27
los siento señores esto fue escrito en un estado mental no deseado ... sera corregido..... mil disculpas

Fecha: 03-11-2006 Hora: 15:31
Bueno, yo empezaría por editar el título, y poner la mayúscula donde corresponde Pero en general hay que tener cuidado con la ortografía, y más en esta Web. Si quieres seguir desarrollando la historia, deberías tener cuidado con eso, y con la posición de los puntos y las comas, que en algunas partes están confundidas.
Mique-li!

Fecha: 01-11-2006 Hora: 13:53
Alcarin, corrígelo, que son sólo 9 líneas y están plagadas de faltas.