Ir a Posada de Mantecona
 


Cuando un camarada se va
Por Baldor
 
15 años, día por día, compañeros inseparables, él esperando cada mañana oír su voz llamándole, pasando por el diario aseo, peinado, enjaezado, ensillado… unas veces cabalgando tranquilamente, recorriendo los campos. Otras, cargando contra grupos de seres que, en su memoria, habían hecho daño a su especie y a la de su amigo.
Así, durante 15 años compartiendo penas y alegrías, y como no, el ascenso del compañero, sin una queja, sin un dolor. Hasta esa aciaga mañana, tras el paseo cotidiano, llegó el súbito pinchazo, en el pecho, el fatídico anuncio del que su abuelo y su padre le hablaran. No lo esperaba tan pronto, suponía que al menos tenía un par de años más.
Tras los cuidados pertinentes y ser dejado libre en la pradera, “llamó” a sus hermanos e hijos, les dio la noticia y como, desde tiempos de Eorl, se puso en marcha la tradición, la ceremonia mas secreta en Rohan, buscar y elegir el mejor sustituto. El compañero del viejo no era un cualquiera, ningún jinete lo era para cada uno de ellos… pero este vivía en la Mansión Dorada, y aun vistiendo igual que los demás, el penacho rojo de su casco lo hacía visible y notorio.
Las deliberaciones, aun siendo urgentes llevaron su tiempo, 4 días. El compañero ya había visto los síntomas las suficientes veces como para comprender y dejar a su camarada tranquilo. Aunque la solicitud con que lo cuidaba era más atenta, si cabe.
Tras los cuatro días de deliberar, los Meara de la familia decidieron que el jinete era lo suficientemente merecedor de un buen caballo, por eso eligieron a Felaróf, un alazán de 5 años, recien llegado a la madurez, al que se le comunicó la noticia. Aceptada la encomienda se le puso a las órdenes del viejo Casco veloz.
Baldor salió preocupado, como lo estaba los últimos días, por la salud de su fiel montura, al acercarse al lugar donde solía descansar vio como su amigo no estaba solo, a su lado, un precioso ejemplar, blanco como la espuma aguardaba impertérrito.
Al llegar a su altura, Casco veloz tomó con su boca la manta que protegía su lomo del cuero de la silla y como en un acto cortesano de cualquier palacio real la colocó en el lomo de Felaróf, dio dos pasos atrás y esperó. El joven alazán y el veterano jinete se observaron fijamente. Pudieran ser 10 segundos pero pareció una eternidad, si el joven caballo no creía que el jinete fuera un buen compañero, se quitaría de encima la manta, en cambio si lo aceptaba, asentiría con la cabeza y Baldor podría poner bien la manta y enjaezarlo.
El si fue tímido pero visible, 10 minutos después el joven animal llevaba los arneses, silla y armas del jefe de la guardia, pero no sería montado, aun no.
Casco veloz tras la ceremonia pareció desinflarse… había aguantado derecho hasta el final, poco a poco se dejo ir hasta tumbarse en el suelo y tras un suave relincho de despedida cerró los ojos. Pasaron unas cuantas horas y el grupo de tres permaneció sin moverse, nadie osó romper la paz de aquel rincón. La respiración jadeante del viejo Meara fue apagándose lentamente hasta que…
Baldor, con la ayuda de su nuevo amigo transportó el cuerpo a una parte especial de la pradera donde montones de piedras cubrían la gloria de cientos de caballos, todos muertos en la vejez. Y allí quedó enterrado por siempre un buen amigo. Solo entonces Baldor montó en su nuevo Camarada, el cual tras relinchar como saludo tanto a su jinete como al anterior caballo salió al galope en dirección a la pradera.
 
Baldor
 
 
 

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Comentarios al relato:
Fecha: 18-03-2008 Hora: 02:02

Así que fué de esta forma como conociste a tu fiel Felaróf...
Precioso relato...expresas tal cual debieron ser las relaciones de los Rohirrim con sus fieles amigos Mearas...
Genial, Baldor. Me ha encantado. Sigue deleitándonos con tu talento...

Fecha: 04-07-2007 Hora: 00:01
Me ha gustado esta narración. Creo que tiene la intensidad y estructura adecuada para conseguir lo que propone.
Tengo que apuntar que, argumentalmente, me gustan los relatos que se aventuran a describir retazos que Tolkien "olvidó" completar. Podría imaginar a un Rohir siendo elegido por su montura de esta manera; sí, me gusta.

Fecha: 11-06-2007 Hora: 13:28
Qué suerte tiene Felaróf de que tú seas su nuevo jinete, maestro Baldor. Y que suerte tenemos nosotros de que de vez en cuando nos deleites con relatos tan bonitos y profundos como éste. Enhorabuena.

Fecha: 11-06-2007 Hora: 02:14
Me gusta, sobre todo como describes tu relación con el meara, muy tierna y leal hasta el final.

Fecha: 11-06-2007 Hora: 01:53
M e ha gustado lo de la elecció del sustituto, ha quedado muy épico