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Mis viajes por Beleriand
Capítulo 1
La inocencia
Por Nolmo
 
Nan-Tathren era un lugar desconocido para mí. El bosque de los sauces era un lugar tranquilo donde ya el Narog y el Sirion descendían tranquilos como si llegar al mar fuese un destino que no les agradase prefiriendo pararse a contemplar tan maravilloso paisaje del cual formaban parte.
La despejada mañana se abría, miles de incesantes sonidos y movimientos se sentían ahora en el valle. Podías oír el canto de los más dulces pájaros que trinaban, canturreaban y modelaban sonidos como si quisiesen contarte una antigua historia transmitida de sus ancestros. La lúcida y suave luz del sol que simulaba amagos de abrazo a los árboles que con todo su orgullo y esplendor mostraba sus más verdes y bellos follajes invitando a las personas a contemplar tan dulce paisaje de verde hojarasca y tibio trinar de aves.
Me paré a escuchar tal paisaje cerrando los ojos alabando a Erü en cada nuevo sentimiento que percibía. Y oí otro sonido muy leve, casi invisible y etéreo. Parecían los cantos del río Narog que relataba en versos las historias en sus márgenes sucedidas.

Abrí los ojos, con toda noción del tiempo perdida y observe algo inusual. Era enclenque, de ojos verdes esmeralda, pelo castaño como si de la mismísima tierra del valle se tratase. Tendría pocos años de edad, según la medida humana yo diría que cinco o seis. Sus ojos reflejaban una belleza especial, algo más profunda que una sonrisa. Me miró con sus ojos esmeraldas, se acercó a mí y con su voz infantil me peguntó mi procedencia entre palabras mal pronunciadas y escalones en las frases. Lo miré con mis ojos grises pero él no tuvo miedo... más bien curiosidad y cuando me dispuse a contestarle el joven vio una mariposa que con sinuosos movimientos despertó la curiosidad del niño, haciendo que olvidase mi presencia en ese mismo instante. Persiguió, entonces, a la mariposa como si de un tesoro enano se tratase y se alejó de mí.

Ahora mientras recuerdo eso sucesos siento alegría por la inocencia de los niños, aunque... desgraciadamente algunos nunca llegaron ni a esa etapa de su vida por la crueldad de la guerra....


(Gracias Dreide)
 
Nolmo
 
 
 

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