Ir a Posada de Mantecona
 


Mi vieja historia y mi existencia
Por Nolmo
 
Como Ainur mi pasado se remonta hasta edades antes de la creación de Arda. Yo en un principió siempre fui acogido bajo la protección de Melkor y forme parte de su "gente". Pero cuando Melkor fue a Arda y vi como destruía todo lo que los otros Valar habían echo con cariño vi que este Melkor ya no era el mismo. Avergonzado por mis pensamientos y por haber acompañado en tantos momentos a tan malvado ser, me encaminé por los mas oscuros lares de todo el universo y terrenos conocidos y desconocidos. Allí en la más profunda de las oscuridades, encontré a un ser. Un ser que con sinuosos movimientos parecía pretender sumirme en un sueño eterno. Al acercase a mi observe que era un Valar, el cual vi hace tiempo junto a otro de gran renombre llamado Mandos.

Me habló y me dijo:

- Olosta, soñador y Ainur amigo. ¿Por qué condenas tu existencia tras estos oscuros lugares?, ¿Olvidas quizás el bien que podrías hacer a Arda con tu presencia y ayuda? Tu mensajero de Melkor, el oscuro, que abandonaste su senda antes de caer en los más peligrosos caminos y fuegos. Ahora eres realmente importante, porque tu venciste a la tentación de Melkor, porque no cediste ante su insistencia, porque tu... amigo... aún pues enseñar mucho y aprender más.


Era Lorien el Vala de los sueños y el descanso. Su mirada quitaba todas las penas y cansancios, su mano daba vida a los corazones, su voz dormía con profundidad. Seguí a Lorien y junto a él permanecí innumerables edades siguiéndolo y aprendiendo todo lo que él sabía, todo lo que él me enseñaba. Y gracias a el los otros valar me aceptaron y con cada uno comencé a coger confianza. Yavanna me enseño el arte de la vida y la naturaleza, Mandos y Nienna me mostraron justicia me explicaron todo sobre ella y la esencia del dolor, Manwë me enseñó sobre los cielos, Ulmo me mostró el placer de los mares y las aguas y por ultimo Aulë me lo dijo todo sobre los materiales y sus propiedades.

De cada cosa aprendía todo lo que podía, mi mayor deseo fue alcanzar la sabiduría y poder con ella ayudar a otros seres en su camino por Arda.
Con el tiempo entre mis habilidades destacaron la propiedad de sentir todo lo que siente un hombre, un elfo, un enano, y otras criaturas. Comencé a comprender el dolor, la muerte, la desesperación, pero también entendí el amor, el cariño, la bondad, la amabilidad, el respeto. Aprendí de los hombres mucho más que de otra raza en tan poco tiempo.
Y por eso quise, los conocimientos que ya tenía, comenzar a sanar los dolores, no solo físicos, sino mentales, sociales ect..., de todas las criaturas de Arda. Por eso con el tiempo los hombres me llamaron de muchas formas hasta que por último se me quedo el de Nolmo. Dicen que a los Ainur que mas me parezco son a los Istar porque mi forma y el poder sentir las cosas como ellos, como humanos me hacer parecerme mucho a ellos, aunque mis sentimientos son aun mas profundos y mas similares a los de los seres de Arda que los de los Istar.
Durante mi historia recopilé muchos libros, y intentaré exponer todos los que pueda para su deleite.
 
Nolmo
 
 
 

338 personas han leído este relato.

Haz click sobre las esquinas abiertas para avanzar o retroceder de capítulo

  

Comentarios al relato: