Ir a Posada de Mantecona
 


Crónicas de un Elfo Silvano
Capítulo 1
Por Erztum
 
Era de noche, corría en busca de un refugio seguro donde encontrar cobijo, los bosques del sur de Fornost Erain no eran seguros, y menos en una noche oscura donde cualquier criatura podía acecharte, de ahí mi inquietud por encontrar un lugar donde hospedarme.
Iba armado con mi arco de roble, mis flechas y dos puñales fabricados en Lórien que me regaló mi padre al marchar de allí, seguramente me iban a ser más útiles de lo que yo imaginaba.
Seguí corriendo por aquellos tenebrosos y a la vez hermosos bosques sin encontrar sitio alguno, me dirigía hacía el sur, pues allí podía encontrar la Aldea de Bree, pero en mi camino oí un extraño ruido, un ruido entre unos arbustos, podía ser una criatura maligna, tenía oído de que por aquellas tierras aún quedaban Licántropos, aunque sospechaba de que aquello solo eran leyendas. Al acercarme al arbusto tome toda precaución, quería averiguar que se escondía y para mi gran sorpresa no se trataba de un licántropo no, era algo realmente bello pero a la vez increíble de ver, pues se trataba de una criatura que el mundo creía por extinta, era un ave llamada Kirinki. Por mis conocimientos de la fauna el ave había desaparecido hace ya mucho en Númenor, por lo que este encuentro me sobrecogió emocionalmente, intente comunicarme con el Kirinki, ya que poseía un gran don élfico, escuchar y hablar con los animales, le pregunté como llegar hasta la Aldea de Bree y el ave me contesto que Bree estaba a seis millas rumbo sur y sin más el precioso y pequeño ave plateado voló hacia la espesura del bosque, miré hacia delante y continué mi camino sin saber nada más de aquel hermoso pájaro.
La noche estaba avanzada y me sentía cansado hasta que oí una campana, se me abrieron los ojos como platos y corrí dirección a donde aquel inquietante zumbido, llegué a un linde del bosque y en el horizonte vi un poblado, era Bree.

Una vez dentro del poblado busqué un lugar donde pasar la noche y encontré la famosa Posada del Poney Pisador, mi padre me contó historias de la Posada, de todos es sabido quienes estuvieron allí, entre ellos algunos portadores del Anillo, así que me dispuse a entrar y sentí no solo estar en una taberna, sino sentí que aquel lugar estaba tocado por una fuerza divina, aunque para los ojos de cualquier ser vivo tan solo fuera una posada con jarras y birras.
La taberna estaba prácticamente vacía, era tarde y tan solo estaban el señor de la posada limpiando unas jarras y una bella joven, sola, en una mesa con una birra medio llena. Me acerque a ella y al mirarme vi que era una medioelfa, su belleza era exuberante, y sus ojos dos perlas, era tal la hermosura que rozaba la perfección. Al acercarme me dio la bienvenida y yo sin saber muy bien que decir se lo agradecí y le pronuncie mi nombre, Erztum, hijo de Gulhat y Siblella. En mitad de todo esto entablamos una conversación hasta que me dijo su nombre, era Gwirdyon, tan hermoso como ella misma. Justo después, en ese mismo instante se levantó y me presentó al dueño de la Posada, era un hombre bajo, gordo y calvo, con presencia física pese a su estatura, se llamaba Mantecona. Gozaba de simpatía y no dudó en invitarme a una buena birra, gesto que le mostré agradecido.
La noche ya estaba en calma y después de la tertulia me hospede en una de las habitaciones de la posada. Había que subir por una escalera estrecha donde la única luz que había era las de unas velas blancas con bordes dorados, mi habitación era la última de aquel frío pasillo, cuando abrí la puerta sentí una sensación desapacible y fría, encima de la mesilla había un libro que no pude resistirme a coger, al abrirlo vi que se trataba de un simple libro de anotaciones de los caminos y rutas de las Tierras de Bree.
Al poco de leer me tumbé en la cama y sin quererlo entre en sueño profundo.

A la mañana siguiente un rayo de sol me despertó, el día era esplendido y los pájaros cantaban sin cesar, me asomé por la ventana y no había nadie, seguramente los habitantes de aquella pequeña aldea seguían durmiendo. Al salir de la Posada inspeccioné el entorno, se trataba de un pueblo tranquilo donde mi espíritu encontraba armonía y calma, todo era perfecto, pero solo podía estar allí un día más, pues tenía que cumplir con la promesa de un largo viaje.
Esa misma noche volví al Poney Pisador y al entrar vi a Mantecona y como no a la bella Gwirdyon, con ellos habían otros huéspedes en la posada, incluso un oso, cosa que me asombró mucho, estaba en una esquina del lugar con una bandeja de pasteles, no se quien se la proporcionaría, pero lo más sorprendente es que el oso se lo veía tan relajado que parecía ser humano en su comportamiento. Me acerque a Mantecona y le pregunté sobre dicho oso y entre tímidas sonrisas me contestó,”joven elfo él es Beorn, puede cambiar de aspecto y transformarse en humano, es un beórnida. Sorprendido de mi volví a mirar a aquel oso, y cuando miré él estaba allí mirándome, como si supiera de antemano que hablábamos de él. Todo aquello me parecía extraño así que decidí sentarme con Gwirdyon, la medioelfa. Estuvimos hablando durante un buen rato y me presentó a varios huéspedes de la posada, con los que tuvimos una larga tertulia.
Era ya muy tarde y la noche había avanzado mucho, sabía que a lo mejor no iba a volver a ver a esas gentes, pues tenía un largo viaje que hacer, por lo que me apresure en despedirme de ellos y cuando lo hice Gwirdyon me preguntó: ¿y a donde te diriges Erztum? Me quedé unos segundos inmóvil y callado mientras un silencio profundo inundaba la posada, tras ese instante cogí sereno y le pronuncié: “Son largos los caminos donde mis pies han de ir, espero volveros a ver a todos, pronto tendréis noticias de mi, pero antes he de marchar lejos, he de marchar a Rivendel”.

 
Erztum
 
 
 

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Comentarios al relato:
Fecha: 18-11-2007 Hora: 22:17
Buen relato
Vamos a por el segundo.

Fecha: 17-10-2007 Hora: 16:19
¡Qué ilusión me ha hecho leer la historia de nuestro primer encuentro en la posada! Espero que vuelvas pronto de Rivendel, pues nos quedan muchas más tertulias. Hasta pronto.
P.D.: mi nombre es Gwirdyon.