Ir a Posada de Mantecona
 


Crónicas de un Elfo Silvano
Capítulo 2
Por Erztum
 
Un nuevo amanecer en la Aldea de Bree, despertaba de un dulce sueño donde riachuelos corrían sin cesar por bellos y entrañables bosques, no sabía de que lugar se trataba, pero mis pies debían ir lo más pronto posible a Rivendel. Las fuertes emociones tal vez hicieron mella en mi pensamiento, que logró recrear en sueños aquel conocido y encantado lugar donde por ahora no había estado.
Sin más tiempo que perder, y aún sin haber salido completamente el sol, salí del Poney Pisador rumbo este. Largo era el camino por las Tierras de Bree hasta mi destino, no me importaban los días que pudiera tardar en llegar, pues mi misión era fundamental, enviado por un nuevo asentamiento élfico, en la conocida tierra oeste de Forlindon, me predispuse a seguir. Muchas millas había recorrido hasta Bree, pero eso es otra historia que aquí no contaré.

Al emprender el camino vino a mi mente aquel generoso libro que estaba junto a la mesilla de aquella fría habitación donde hospedado estuve, recordaba que lo más fácil era coger el Camino del Este, pero debía de evitar ser visto por las fuerzas del mal, pues aun en tiempos de paz quedaban reductos malévolos que estaban resurgiendo, por lo que decidí rodear el camino del este siguiendo su curso monte a través hasta llegar a Rivendel.

Llevaba dos días caminando sin cesar por aquellos parajes, y poca vida pude observar, tan solo animales del bosque y una sospechosa bandada de grajos que llenó mi alma de inquietud y desanimo.
Mi cuerpo no podía más y busqué el cobijo de una cueva antes de que cayera la noche.
Hice un pequeño fuego dentro de la profunda oquedad y siempre en alerta, pues sabía que aquel lugar podía estar habitado por seres que ni el más poderoso hombre desearía enfrentarse a ellos.
Me dispuse a descansar como un centinela, puñales en mano y oídos siempre en alerta, era más seguro estar allí que a la intemperie de la noche fuera de la cueva, aunque esta ya de por si era peligrosa, podía resguardarme.
Al caer dormido vi una luz blanca en sueños, además oía pequeñas voces de niños que se hacían más audibles conforme más blanca se hacía la luz, hasta tal punto alcanzó la luminosidad que de repente oí “huye Erztum huye”. Desperté sobresaltado y sudoroso, cogí mis utensilios y mis armas y marché hacía la boca de la cueva para salir, pero allí encontré a una bestia voraz y enorme, era un troll de por lo menos cuatro o cinco metros, inepto de mi recordé que al norte del Camino del Este estaba el Bosque de los Trolls, maldita sea, yo estaba allí. Interiormente me maldije por haber cometido aquel garrafal descuido, pero tenía que hacer algo y pronto, pues aquella bestia quería saciar su hambre conmigo. Apunté con mi arco a su cabeza y le di, pero eso no fue suficiente y me lanzó un manotazo brutal que me despidió seis metros chocando así contra la piedra caliza de la cueva, estaba en estado semiinconsciente, veía como el troll corría hacía mi para rematarme con toda su intensidad de un solo golpe, pero de repente el troll lanzó un chillido brutal de dolor, asombrado de mi miré a la boca de la cueva, y allí estaban cuatro arqueros elfos que con sus flechas lograron tumbar a la monstruosa bestia.
Se acercaron a mí y sin más me levantaron y subieron a lomos de uno de sus caballos, eran elfos de Rivendel, les debía la vida, fue un acto digno de admiración.

Pronto llegamos a nuestro destino, era un paraje bello y singular, corrían riachuelos y los bosques de ribera gobernaban aquel bendecido lugar, su extremada hermosura hacía del valle de Rivendel un entorno mágico donde el aire tenía un olor propio, el de la paz. Era como aquel sueño que tuve la noche antes de irme de Bree.

La casa de Elrond aun se podía divisar, majestuosa, se levantaba sobre el gran cañón, alrededor fresnos y álamos que contaban con siglos y siglos de historias vividas, caminos y puentes, fuentes y jardines, todo era maravilloso en aquel reino, cualquiera desearía vivir allí, incluso yo, pero no era mi misión ni mucho menos alojarme el resto de mis días en aquel valle profundo, así que me postré ante el señor de Rivendel y le revelé mi más secreto mensaje que guardé desde Forlindon hasta aquí.

“Ardrond, Señor de Rivendel, mi nombre es Erztum, hijo de Gulhart y Siblella, soy un emisario de las Tierras de Forlindon, pero nacido en Lórien, vengo a revelaros un acontecimiento que cambiará las vidas de muchos, pues habéis de saber que nuevas amenazas regresan a la Tierra Media. Hemos de juntar un nuevo ejercito de Elfos y Hombres para vencer esta guerra”

A lo que Ardrond contestó… “No formaré alianza con los Hombres, pues perturbados caminan por las sombras de la codicia y el poder, necesitaré antes un mensajero de Rohan y otro del Reino Unificado que me comuniquen su completa y más honesta entrega en la batalla, una vez aprobada, yo, señor de Rivendel, también haré de mi pueblo un ejercito que luche en esta nueva guerra”.

Calmado le contesté… “si vos no queréis arriesgar la vida de alguno de vuestros emisarios me ofrezco yo para esta misión”

Ardrond estuvo en silencio un par de segundos, miró a sus consejeros y aceptó mi propuesta. Me convertía así en el mensajero de Rivendel.

Pasé dos días más allí, donde conocí a muchos elfos en mi corta estancia, y entablé amistad con ellos, en especial con los arqueros, con los que me sentía mas identificado.
En una de esas conversaciones llegó Ardrond con un caballo blanco, era de los más veloces, se llamaba Arzeroth y su abuelo era Asfaloth, que murió un lustro antes de mi llegada.
Tenía que partir a Rohan, y más tarde llegar al Reino Unificado, pues la Tierra Media contaba con el tiempo justo, así que sin perder más segundos galopé rumbo sur. Era largo el viaje, pero esta vez no iba solo, yo y mi caballo éramos la esperanza de aquellas gentes, gentes que no merecían vivir una guerra, gentes por la que mi sangre daría con tal de alzar la paz, Rohan era hoy y más que nunca mi siguiente destino.
 
Erztum
 
 
 

351 personas han leído este relato.

CAPITULO ANTERIOR
SIGUIENTE CAPITULO
Haz click sobre las esquinas abiertas para avanzar o retroceder de capítulo

  

Comentarios al relato:
Fecha: 18-11-2007 Hora: 22:22
Ten cuidado con los Trolls o los Licantropos porque yo soy uno de estos ultimos

Fecha: 18-11-2007 Hora: 22:21
Interesante de verdad. Espero que sigas con esta historia elfo