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Crónicas de un Elfo Silvano
Capítulo 3
Por Erztum
 
El viento se mostraba calmado en el valle de Rivendel, en su camino arrastraba hojas secas en un bello vaivén, voces angelicales se alejaban conforme corría a lomos de Arzeroth, este se mostraba fuerte y valiente, no era un caballo cualquiera, su sangre era de la más casta, y se me dio el privilegio de llevarlo en esta misión. Podía ver en sus ojos la pureza y bondad que fluía en sus dilatadas pupilas que casi no se cerraban en su carrera veloz hacía Rohan.

Oscurecía a pasos agigantados y decidimos parar a la orilla del Río de Rivendel, o también conocido como el Río de Sonorona, en su tercio más al sur. El lugar estaba en un entorno boscoso y solitario.
La noche era fría y en ella notaba presencias, quizás era el temor de volver a dormir en la soledad más profunda, aunque esta vez en compañía de un caballo, pero aun así reviví la angustia ocasionada por aquel fatídico encuentro con el troll. Después de dar vueltas y vueltas acabé dormido en mi lecho cerca de Arzeroth.

Se oían cantos de pequeñas aves en el bosque, cosa que me hizo despertar de mi agradable descanso, comenzaba así un nuevo día, la luz volvía a la orilla del río donde decidí bañarme antes de partir más al sur, a la antigua y abandonada ciudad de Tharbad.

Aun quedaba camino, pero tenía la esperanza de llegar a la solitaria ciudad antes del anochecer, si el ritmo era constante y fuerte se podía conseguir, y así fue, pues tras dejar atrás colinas, riachuelos, bosquetes y algunas llanuras nos encontramos de frente a la antigua ciudad de Tharbad. Su imagen era desoladora, tan solo quedaban algunas ruinas de sus antiguas casas, el reconstruido puente que cruzaba el Río Gwathlo, y el camino viejo hacia el sur que atravesaba dicha ciudad. Lo que en el pasado era una prospera ciudad era hoy solo ruinas y malas vibraciones en su entorno.
Inspeccioné el terreno para comprobar si era seguro pernoctar allí, miré una por una las casas en ruina absoluta y aquello estaba completamente deshabitado, pero me llevé una pequeña sorpresa, de entre unas maderas que habían en un antiguo cobertizo salió la figura de un hobbit, corría asustado aquel diminuto ser y le perseguí para preguntarle que demonios hacía en aquel lugar, pero el hobbit no se dejaba atrapar tan fácilmente y asustado cometió un error y tropezo con una piedra en su huida, al agarrarle vi que era una hobbit, a la que no dude en decirle…

-No temáis hobbit, no os haré daño, podéis confiar en mí.

La hobbit estaba temblorosa y solo pudo decir una palabra repetidamente

-LICÁNTROPO, LICÁNTROPO – en tono asustadizo.

A la vez que se me volcó el corazón por aquella palabra intenté calmarla diciéndole…

-Conmigo estaréis a salvo, yo me llamo Erztum y soy un elfo silvano, ¿por qué os encontráis tan alejada de la comarca maese….

-Lisgaliz, elfo Erztum, ese es mi nombre – dijo seria la joven hobbit.
-¿Por qué os halláis lejos de vuestra tierra Lisgaliz?
-Es una historia larga, volvíamos yo y mi familia ya a casa rumbo a la comarca, cuando de repente nos asaltó esa bestia voraz y asesina que mató a mis padres, yo solo pude huir y corrí buscando cobijo, hasta que encontré este lugar, en el que llevo dos días.
Me apresuré en darle algo de comer, y enseguida lo cogió, estaba muerta de hambre la pobre criatura, le deje comer y antes de descansar y dormir durante la noche le pregunté si sabía algo más sobre aquella horrorosa escena, a lo que ella contestó…

-Muy poco se Erztum, de aquella bestia solo pude oirle decir una frase.
-¿Qué frase Lisgaliz?
-Con una voz cruel la bestia gritó “yo soy Zeirkrad”

Me quede anonadado, se me volvió a volcar el corazón, pues ya no solo era cierta la leyenda de que aun quedaban reductos de licántropos en la Tierra Media, sino que estos seguramente tenían a un lider, ¿sería tal vez ese tal Zeirkrad? Todo indicaba a que tanto en Fornost Erain como en las Tierras de Tharbad habían pequeñas agrupaciones de estas bestias, eso significaba que estaban usando una estrategia de rodeo, pues estaban tanto al norte como al sur, pero… ¿Quién los mandaba allí?, ¿qué plan tenían? Ni yo mismo podía imaginar el desenlace de todo esto, solamente sabía que La Comarca corría grave peligro, pues estos dos frentes no estaban muy alejados de los humildes e inocentes hobbits.

Tras comer algo la noche llegó y sin mucho alboroto Lisgaliz se durmió, yo decidí vigilar un poco más y estuve haciendo guardia media noche y luego fui a dormir, el día siguiente iba a ser muy pero que muy duro.
 
Erztum
 
 
 

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Comentarios al relato:
Fecha: 05-01-2008 Hora: 20:03
Saludos Ertzum hace tiempo k no me paso x la posada y ya veo k iciste k m mencionaran en tu historia
y se muestra muy interesante, spero k haya mas
saludos