Ir a Posada de Mantecona
 


El Broche de la Verdad
Por Ileanor
 
En las orillas meridionales del Lago Evendin fue construída Annúminas, antigua capital del Reino del Amor. Situado al norte, en las laderas de las colinas de Evendin, era un lugar de ensueño de aguas tranparentes.
En un atardacer, en las orillas de este lago Nenuial o "lago del crepúculo" se encontraba el joven elfo llamado Eriam. Su cabello rubio y sus facciones perfectas le daban fama por los alrededores. Poseía un cuerpo atlético fruto de sus muchas horas recorriendo a nado el inmenso lago y por su trabajo de forja en la herrería de su padre. Ese día vió una hermosa elfa de larga cabellera rubia que caminaba despacio hacia él. Sus miradas se cruzaron y ambos inclinaron la cabeza ruborizados. Eriam no recordaba a ninguna tan hermosa.
Así se encontraron hasta el dia de su boda donde Celien recibió un magnífico regalo, un broche con el que podía ver las verdades ocultas. Formado por dos lunas, creciente y menguante fue fabricado por sus antepasados elfos. Resplandecía ante los nobles y perdía brillo con los que mentían. Únicamente las elfas podían llevarlo y adquirir su poder.
Una noche de primavera nació Ileanor bajo las estrellas que la arroparon con su brillo y la fuerza de la luna llena que la iluminaría y protegería a lo largo de toda su existencia. Quizás por este motivo Ileanor prefería la noche donde pasaba desapercibida y se sentía segura.
Su vida transcurrió feliz hasta que conoció la triste noticia de la muerte de su padre. Allí encontró su final y su esposa Celien perdió la luz de su rostro. Todo el reino de los Herreros Elfos de Eriador fue destruído y Elrond huyó de Eregion llevando consigo a la pequeña Ileanor y a su madre. Junto con el resto de Altos Elfos que sobrevivieron, construyeron el refugio de Rivendel en el valle de Imladris, a los pies de las Montañas Nubladas. Para ellas la gran casa de Elrond era una casa acogedora, llena de sabiduría y belleza y fue allí donde Celien le entregó el broche a su hija y le explicó todo su poder:
- "Con él verás la verdad - explicó- que no te asuste pues con la verdad todo se logra, sin ella se acaba la esperanza, la vida se vuelve vacía y gris. Conocerás seres bondadosos y devolverás la paz del alma a los seres torturados. Para que el broche adquiera el poder absoluto sólo falta que consigas la otra mitad, el otro que superpuesto con el tuyo formarán el "Broche de la Verdad" con el que sabrás la verdad, los miedos, los temores además de doblegar la voluntad. Búscalo y une ambos. Más tarde, una vez en tu poder te servirá para encontrar tu destino escrito en los antiguos libros élficos.
Días después, Ileanor partió de Rivendel con tristeza dejando a su madre, a su tío Elrond y a su prima Arwen, sin saber cuando volvería a verlos.
Según Celien, la otra mitad del "Broche de la Verdad" se encontraba en poder de unos pocos orcos que rondaban las Montañas Nubladas.
Un día de verano, cuando el sol brillaba en lo más alto, Ileanor descubrió una cueva sombría, fria y de la que salía un olor nauseabundo. Su instinto le hizo permanecer en ella hasta que oscureció. Tras unas ramas vió unos enormes y ruidosos orcos. Empezaron a destrozar árboles y todo lo que encontraron a su paso. Sus risas estridentes hacían estremecer. El más feroz era el que llevaba el broche en la mano. Intentó contar cuántos podían ser pero eran cientos. Claro que eran demasiados y debía pensar algo rápido. Ella sabía que los orcos adoraban el asado y la cerveza sobre todo la famosa cerveza de Mantecona que dispensaba en su posada El Poney Pisador en Bree. Pensó que tal vez no se resistirían a una abundante cena. Sólo debía aliñarla con ciertas hierbas. Por suerte el clima de esa región permitía que plantas diversas crecieran. Un poco de plantago, frágula y sen para movilizar intestinos perezosos; valeriana,tila y pasiflora para adormeceles junto con algo de maría que les tumbaría durante unas horas. Amablemente el posadero Mantecona preparó los asados y la cerveza y hasta cató la maría, pues decía que si era muy buena no podían darsela a unos apestosos orcos. Ileanor le convenció de que aquella era la única manera de vencerlos y le ofreció un poco de esa hierba de la risa. En su rostro agradecido apareció una sonrisa mas grande todavía pues iba bastante fumado ya y tenía la típica sonrisa tonta porque todo le hacía reir. Decidieron doblar las dosis para asegurarse de que los efectos fuesen recordados y sufridos por cada uno de los orcos. Dejaron los asados y la cerveza ante la cueva.
Los orcos que poseen un gran olfato salieron enseguida y emperaron a empujarse unos a otros para llevarse el mejor bocado. Tras engullir sin respirar emperazon a retorcerse pues sus intestinos se estaban aflojando y sus pedos hacían el ambiente irrespirable. Unos se reían mientras sufrían diarreas que terminaban en las caras de otros orcos que ya estaban dormidos. Otros se reían sin parar y acababan cayendo sobre las heces pues todo aquello parecía un campo de estiércol y sin duda olía a ello. Fumados, cagados y dormidos fueron poco a poco cayendo unos sobre otros, cabezas sobre pies y heces.
Ileanor mientras contenía la repiración, los miraba muerta de risa y los pocos que seguían de pie corrían sollozando y retorciendose de las tripas. Aquellos descompuestos orcos ya no volverían a hacer más daño al menos hasta que se recuperasen de sus diarreas.
El broche seguía en manos del jefe y ella se lo quitó sin problemas.
Cuando unió ambos broches una luz blanca brilló al alba. Algo había cambiado porque ahora ya sabía con más claridad qué hacer y a dónde ir.
Así, supo que debía continuar como huésped en la posada de Mantecona disfrutando de sus excelentes guisos y sobre de su riquísima cerveza.
Feliz por haber conseguido el "Broche de la Verdad" partió al trote en su esbelto caballo hacia allí, pues muchas aventuras y sorpresas le esperaban en la famosa posada repleta de huéspedes, donde encontraría pistas para descubrir los libros élficos y su destino escrito.
 
Ileanor
 
 
 

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