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El martillo de los dioses
Capítulo 2
La forja
Por dangorothrim
 
En el submundo, donde la neblina negra cubre tu mente, en donde tu mente se desvia y ves ilusiones. Solo una mente debil no podria resistir estar en un lugar tan oscuro, tan ciego, tan frio. Solo dos divinidades podian soportar las cenizas ardientes y los gritos infinitos que emanaban de ese lugar. La primera divinidad se llamaba Sheska, señora de la brujeria e invocaciones y la segunda divinidad se llamaba Saggir, señor de la forja.

Saggir se encargo de construir la poderosa y a la vez ligera armadura. Empezo por el escudo, grabados hermosos con finos detalles acariciaban el lomo del escudo, en el medio del liso escudo dejo un pequeño espacio para colocar la gema que invocaria la bruja; las chispas salian del casco cada vez que Saggir lo golpeaba, hermoso yelmo lleno adornos brillantes y acolchado por dentro; solo los golpes daban forma a la coraza, el hermoso herrero esculpia un grabado sobre una batalla, bandos del bien comandados por el sol y el bando del mal comandado por la luna, noche y dia, dos bandos inmortales y divinos combatian hasta el fin de los tiempos, el grabado era aterrorizante y a la vez magnifico y bello; el sudor divino caia del hermoso cuerpo del dios que empezo a forjar la espada, tan ligera como la danza, tan hermosa y brillante como los inmortales oceanos y tan fuerte como el martillo de los dioses, asi construia la espada. Cuando Saggir termino de forjar su obra maestra Sheska pronuncio unas palabras en un idioma aterrador, fue entonces cuando una luz roja ilumino la sala, un viento helado aparecio y el piso temblo, temblo por 5 dias. La voz de la hechizera cambio violentamente a una voz fria, oscura y profunda, una voz terrible se escucho por todos los mundos. Cuatro gemas apareciero de improviso frente al cuerpo de la diosa. La bruja coloco las cuatro gemas en la armadura: la gema de la sabiduria la coloco en el yelmo, la gema del valor la coloco en la coraza, la gema del dolor la coloco en la espada y la gema de la vida la coloco en el escudo.

Las armaduras empezaron a brillar con un rojo violento y poderoso. En un vuelo rapido Saggir le llevo la armadura al dios Fort y Sheska se quedo unos momentos en el submundo, cansada como si el peso de las vidas hallan caido encima de ella, demasiada energia espiritual habia usado porque habia abierto las cuatro puertas prohibidas que encerraban las gemas que al que la obtuviara le daria una fuerza extraordinaria.
 
dangorothrim
 
 
 

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