Ir a Posada de Mantecona
 


El martillo de los dioses
Capítulo 4
Ceniza y sangre
Por dangorothrim
 
El ejercito de Ram aguardando la sacudida de la bestia esperaban silenciosamente en lo alto de las murallas, el miedo se veia en los bellos rostros de los guerreros. La tierra se estremecia, los arqueros se posicionaban y el enemigo preparando las poderosas armas de asedio. Reimdall parecido a la misma muerte daba ordenes a los capitanes, el dragon observaba desde una colina y las bestias infernales que servian al dragon volaban en circulos en lo mas alto del cielo donde solo los dioses pueden caminar. El grito del dragon dio inicio al terrible asedio, se escuchaban los silvidos de las flechas, las bestias mounstruosas treparon los muros, las escaleras se levantaron y se lanzaron las grandes rocas. La marea negra se movia en olas gigantes, los guerreros defendian diestramente el asedio, los escudos se destrozaban y las lanzas se partian.

¡Viva el reino de los dioses!-gritaban los defensores.

Mientras la tierra temblaba, Girsan, comandante del lado isquierdo de la muralla, lucho con una de las bestias. El mounstro salto abriendo su putrefacta mandibula, Girsan esquivo el ataque y le corto la pata derecha y lo remato clavando su espada en medio de la nuca. Girsan alentaba a sus guerreros mientras derrotaba a sus enemigos. Los defensores habian liquidado a gran parte de los atacantes, pero solo eran peones, el ejercito masivo trepaba las murallas. Estos nuevos guerreros eran mas grandes, mas habiles con las armas y mas inteligentes. Armaduras livianas pero resistentes. La sangre bañaba las torres, las catapultas del enemigo envejecian los altos muros, los gritos y el sonido de las armas horrorizaban a las divinidades. El cielo se oscurecio y un brillo rojo ilumino el firmamento, una alas gigantes y espectrales y unos brillantes ojos caian en picada; un silencio domino la terrible batalla, las flechas dejaron de volar, la misma muerte dejo de besar a sus elegidos. El horror se sintio en todo el reino. La gran bestia alada cayo como un trueno a despellejar a sus victimas, el infierno salia de su hocico. Las mujeres y niños y ancianos escondidos en los subsuelos del reino. Gritos agudos se oian, las armaduras se desprendian junto con la carne de los valientes hombres que defendian incansablemente el ataque. El fin de los tiempos habia llegado a la mente de los cuidadanos, las blancas torres ya no existian, todo lo verde se convirtio en ceniza, el llanto de las personas hacian olvidar sus mas profundos pecados.

Llevate a mi hijo de aqui, llevate a Orion- dijo llorando Ram a su amada esposa.

No llegaremos lejos- le dijo Arian.

Solo la fe en los hombres es lo unico que nos queda. Defendere la ultima particula de este reino aunque lo haga con un solo brazo, algun dia los esperare en la inmortalidad. Nuestro hijo sera el que devuelva la paz a la tierra y se sentara en el trono concebido a el. ¡Ahora vete!- dijo Ram.

La puera se habrio y el mar entro. Nada se podia hacer. Reimdall cabalgo con el oceano de lanzas. Los guerreros corrian de una lado a otro. Ram mato a 30 guerreros defendiendo a mujeres y niños. La muerte recogio las almas del reino. La esperanza y el amor nunca se vieron en ese pais.



 
dangorothrim
 
 
 

307 personas han leído este relato.

CAPITULO ANTERIOR
SIGUIENTE CAPITULO
Haz click sobre las esquinas abiertas para avanzar o retroceder de capítulo

  

Comentarios al relato: