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Ûvatha El Jinete
Capítulo 5
La ascensión del jinete
Por Amlach
 
En 1999 de la Segunda Edad del Sol y con veintinueve años, Ûvatha fue nombrado Capitán del ejército principal del Khand Inferior. Fue haciéndose poderoso poco a poco, ganándose el favor de sus tropas y admirándolas al igual que él era admirado por ellos. Una mañana, tras el asalto a un campamento enemigo de haradrims, el joven salió de palacio lleno de ira, pues el rey no acataba sus métodos de guerra. Esto se lo explicó a su más leal lacayo.
-Señor, no haga caso de lo que le dice el rey. Pienso que es suficientemente consciente de lo que hace.
-¡Me da igual!-espetó furioso-. ¡Él me dio cobijo y es mi rey! ¡No le desobedeceré!
Y así pasaron los días en la capital del Khand Inferior. Ûvatha vigilaba las fronteras a la espera de encontrar algún intruso o enemigo del rey, pero siempre observaba el horizonte, y se imaginaba a su tío allá lejos en el trono, gobernando de forma salvaje y tirana. Pero sabía que no tenía ninguna opción de derrocarle, pues el rey gobernaba a dos tercios de la población variag y tenía suficiente con eso.

Un día, mientras patrullaban la zona noreste, vieron un pequeño campamento formado por tiendas de lana y seda. Allí volcaron todo su poderío los jinetes de Ûvatha y se dieron cuenta que se trataban de mercaderes, pero les dio igual, y mataron a todos los que se opusieron. Los restantes fueron llevados a Sturlurtsa para ser juzgados.
Pero el rey no lo vio así y criticó de nuevo la forma de actuar de Ûvatha. Este estalló por primera vez y, junto con miles de jinetes, partió a las tierras yermas. Durante meses atacó y conquistó los pueblos y villas del rey como merecido por su prepotencia, y sus soldados fueron uniéndose a la compañía del poderoso Ûvatha. Su tío también se enteró de esto.
Un año después, el Jinete volvió de nuevo a Sturlurtsa, la capital del Khand Inferior, buscando al rey Urig Urpof.
-Te dí cobijo como si de mi hijo te trataras, te confié todo mi ejército, y ahora vienes a matar a mi familia.
-¿Criticas mi estilo?-le preguntó Ûvatha con una sonrisa-. Te traigo esclavos, tesoros, bienes para tu pueblo, incluso hubiera atacado a mi tío y hubiese unido Khand por primera en toda su historia para tí, pero no te gustaban mis métodos.
En ese momento, el rey Urig lo pensó y se llamó a si mismo necio, pues no le gustaban las guerras, pero gobernar toda la región de Khand hubiese sido un logro para él y para su capitán.
-Bien, te daré otra oportunidad-le dijo-.
-Claro que me darás otra oportunidad, pero yo a tí no te la daré.
Entonces Ûvatha mató a toda su familia y así fue como se hizo con el poder del Khand Inferior, convirtiéndose en Rey de dos tercios de la población variag.
-¿Cuáles son sus órdenes, señor?-preguntó su fiel lacayo-.
-Prepara las tropas y avisa a nuestras villas. Atacaremos el Khand Superior.
 
Amlach
 
 
 

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