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La Búsqueda del Elegido
Capítulo 1
La Partida
Por ||tru_jas
 
Hace un tiempo, cuando la Tierra Media aún tenía descanso y paz, poco antes de empezar la Guerra del Anillo, existió un grupo de elfos. Eran elfos Silvanos, Noldor y Teleri, que vivían en paz y armonía más al sur de la Comarca, cruzando la desembocadura del Brandivino, en los bosques de Eryn Vorn. Como habían llegado hasta allí, nadie lo sabe, pero debieron llegar luego de la ruina de Beleriand y de la ira de los Valar. Su existencia, poca gente la conocía, tal vez Círdan o Galadriel, pero nadie más.
Nadie los molestaba, y vivían en paz al final del bosque, cerca de la costa. Les gustaba salir a pescar y recorrer la costa en sus barcos, que si bien, no eran tan majestuosos como los de los Teleri de antaño, no tenían nada que envidiar en cuanto a velocidad y resistencia.

Su vida era tranquila, apacible, tal y como les gustaba a los elfos. Todas las noches miraban las estrellas, y andaban por el medio del bosque cantando y celebrando fiestas. Su vida parecía de otra época y de otro tiempo y lugar nunca conocida.
Un día toda esta comodidad cesó, el corazón se les empezó a nublar, la cabeza se les llenó de pensamientos oscuros, de muerte y desesperación. Nadie sabía el porqué ni el cómo, pero empezaron a dejar de pasear por los bosques, dejaron de mirar las estrellas por las noches, y las fiestas se podían contar por unidades a lo largo del año.

Un día, un hombre harapiento, con un traje gris, con sombrero picudo y un cayado como apoyo, llegó a al pueblo, que de aquella se llamaba Gathalme. Y pronunciando unas palabras hizo que llamasen al señor del pueblo. Al poco rato y sin hacerse esperar, el líder elfo salió de su casa y se acercó al hombre harapiento. El elfo era de cabellos grises, pero con cara noble y sin arrugas, no así como el anciano.

- Mi nombre es Ivor, y soy señor de Gathalme, ¿cómo habéis encontrado este lugar, tan apartado del mundo?
- Para no ser descortés, os diré que mi nombre es Mithrandir, pero el cómo encontré este lugar lo reservaré para mí, pues nadie debe saberlo.
- Bien eso lo acepto, pero decidme ¿qué os trae por estos lugares?
- Eso también me lo reservaré, para dentro de un rato, pues antes debo comer un poco, pues llevo largo tiempo buscando este sitio.

El elfo se acercó a Mithrandir y lo miró a los ojos y pudo ver en ellos que el anciano era de más allá del Océano, pero nada dijo. Y, asintiendo con la cabeza, lo llevo hasta su casa.

Una vez dentro, Ivor, cerró la puerta y no dejó que nadie entrase durante un tiempo. Los dos estuvieron en la casa toda la noche, y de lo que hablaron solo los dos lo saben, pues ni uno ni otro dijeron nada al salir.

Al día siguiente, Mithrandir e Ivor salieron de la casa. Ivor llevaba una gran capa verde y su carcaj y su arco apoyados al hombro, una espada enfundada y un pequeño saco colgado del cinturón. Nada dijeron al salir, y se dirigieron a los establos de la casa.
Los elfos los miraban sorprendidos, pues ambos tenían cara seria y preocupada. Una vez en los establos, ambos cogieron un caballo y los llevaron a la mitad de la plaza del pueblo. Una vez allí, Ivor hizo llamar a Mafalas, y le dijo que se encargase del cuidado del pueblo y del bosque durante un tiempo, pues él tenía que irse, a un asunto urgente y no se podía quedar. Nada más dijo Ivor, y nada dijo Mithrandir.
Luego de un rato de despedidas, ambos se fueron en sus caballos dejando el pueblo y el bosque atrás.
Nadie sabía a donde se dirigían, y nadie sabía si regresarían algún día.
 
||tru_jas
 
 
 

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Comentarios al relato:
Fecha: 23-11-2003 Hora: 17:29
A mi tampoco, pero esperaré a ver la continuación.

Fecha: 01-11-2003 Hora: 19:51
chikos ....no me gusta....pero lo continuare