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Destinos Marcados
Por Irwin48
 
Era un día soleado. La Segunda Edad de la Tierra Media estaba por llegar a su fin. Hacia solo un par de horas se había realizado una reunión en el Anillo de Juicio, y los Valar habían decidido enviar a algunos de los Maiar, sus súbditos, a ayudar a los pueblos libres que estaban a punto de librar una batalla contra Sauron, el Señor Oscuro. Luego de un largo debate, yo fui elegida para viajar a las tierras de oriente.
Al finalizar el consejo huí lo mas rápido que me fue posible, escondiéndome en los bosques de Oromë, donde comencé a llorar.

Pero no estaba sola. Silenciosamente, como una brisa de verano, Steve se había acercado al sitio donde me encontraba. Al encontrarme llorando se sentó junto a mi. Pasaron varios minutos sin que ninguno de los dos dijéramos palabra alguna.
- ¿Que tienes Irwin? – dijo finalmente
- ¿Todavía no lo entiendes? – dije lentamente luego de tomar fuerzas – Esta será la ultima vez que nos veamos, debemos separarnos y jamás volveré a verte, no se que haré...
- No importa lo que pase – dijo el -, tienes que recordar que mi vida no era vida hasta que te cruzaste en mi camino. Lo que nos une es indestructible, ni las fuerzas mas poderosas del mundo pueden anularlo. Puede que nos separemos en este momento, pero volveremos a encontrarnos, aun existe algo inconcluso entre nosotros.
- Te prometo que por mas que el mismo Morgoth en persona se encuentre entre nosotros, yo regresare a ti.
- Supongo que sientes lo que me une a ti. Lo nuestro no es solo una simple amistad. Irwin, mi corazón esta dañado por tanta soledad, esta pendiendo de un hilo, y solo tu puedes curarlo. Antes de tu partida te diré algo que fortalecerá mas aun lo que nos une. Te amo y solo tu amor puede sanarme. Ahora quiero que toques mi pecho y sientas como mi pobre corazón late por ti – tomo mi mano y se la llevo al pecho - y me digas: ¿Qué sientes?
- Siento que mi corazón esta nublado y confundido, mi vida era gris hasta que te conocí y permanecimos juntos hasta este momento. No quiero partir, desearía quedarme a tu lado hasta el fin del mundo.
- Yo también lo siento, pero el deber llama. No debemos ser egoístas, el destino de muchos cae sobre nuestros hombros. Pero confía en mi, pues siento que nuestros caminos volverán a cruzarse. Desearía que en este ultimo encuentro me dejaras un beso para recordar el sentido de la vida... – me tomo de la mano y comenzo a acercarse. Yo no sabia como reaccionar, desde que el mundo había sido creado no había sentido un sentimiento tan fuerte como aquel – Irwin – recomenzó – solo dame el regalo de tus labios para sellar este pacto y hacer posible que nuestros caminos se crucen cuando el destino lo amerite.

De repente me tomo de la cintura y comenzó a acercarse tímidamente. Yo cerré los ojos y pronto sentí su respiración nerviosa sobre la mía, y el contacto de sus labios en mi boca. Me puse muy nerviosa, mi corazón palpitaba cada vez mas fuerte.
Finalmente el momento mas maravilloso de mi vida termino. Nos alejamos de repente, yo miraba el suelo, él el cielo.

- Tengo un obsequio para ti – dijo luego de haber estado callado unos instantes. Un halcón peregrino se poso sobre su hombro – Te entrego a Brisa como prueba de nuestra unión, para fundir la suavidad del aire y la brutalidad de las bestias en una sola fuerza.

Yo acepte su regalo, y así nos separamos. Esa fue la ultima vez que vi a mi amado amigo. Al día siguiente partí en un barco con forma de cisne a las tierras de Oriente, pero el no estaba en los puertos para despedirme...
 
Irwin48
 
 
 

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