Ir a Posada de Mantecona
 


 
 
 
 
Akerbeltz
(El Hombre de la Luna
)
Raza: Maia
Procedencia: la Luna
Edad: 46 años

       
Aspecto: Mi aspecto es capriforme, por un desafortunado azar, aunque ando erguido, y, envuelto en mi manto, puedo pasar como un extraño montaraz a ojos de los Mortales. Cuando vivía en Valinor usaba ricas túnicas adornadas, pero ahora prefiero algo discreto con que poder ocultarme de miradas suspicaces. No es bueno que los Hombres sepan que los Maiar andan entre ellos.

Historia: Procedo de un lugar de la mente de Ilúvatar bastante escondido, el lugar donde nace el sentido del humor. Desde mis primeros días tras el Ainulindalë, yo ya era un poco cabrón. Manwë ya estaba un poco harto de mí, sobretodo por mis continuas bromas a Yavanna; era un espíritu libre, joven y vigoroso y me divertía de lo lindo en Valinor. Tenía mi morada en un alto risco, desde donde podía contemplar toda la inmensidad. Allí sólo, en compañía de mis cabras, maquinaba bromas y travesuras. Hasta que un día... una de mis travesuras cambió mi destino. Andaba Melkor haciendo de las suyas en Arda, y me colé en su mansión. Con las artes que aprendí de Vairë, teñí sus ropajes de blanco resplandeciente y llené de luz sus estancias, con la luz de las estrellas, que tanto amaba. Nunca olvidaré su cara al volver. Al enterarse, me cogió de las orejas, atrapó mi fëa y con sus malas artes me introdujo en el cuerpo de un animal, un macho cabrío de color negro. Mis súplicas ante Manwë no fueron escuchadas, entre otras cosas porque ya lo tenía bastante frito, pero cuando años más tarde Melkor destruyó los árboles, Manwë se acordó de mí y me compadeció. No pudo rehacer mi hröa pero consiguió darme un aspecto algo más humanoide. Así fue que me dio un destino: estorbar la huída de Melkor y de paso, mantenerme alejado de Valinor; Estas fueron sus palabras:
- Desde ahora te llamarás Tilion, el cornamentado, y serás el Timonel de la Luna.
Y así me embarqué en mi destino, que era volar y volar, pero seguía siendo un cabrón. Iluminando la noche con mi barca, Melkor acrecentó su odio hacia mí y mi luz. Y en una ocasión me atacó, pero allí arriba, en mi terreno, lo repelí. Este hecho fue digno de elogios por parte de los Valar, y Oromë, un viejo compañero de cacerías, me regaló un Arco de Plata, un arma capaz de cegar con sus flechas de ithildin los ojos de las criaturas de Melkor.

Ahora bien, pasaron las edades, Melkor fue expulsado al vacío, y yo respiré tranquilo, por fin, y el mundo bajo mis pies cambió de aspecto varias veces, pero yo seguía y seguía, navegando en la noche, siguiendo la estela de Arien, en busca de un amor que nunca obtuve, y conociendo las nuevas tierras que crecían y pasaban veloces bajo mi barca. Más un día, aburrido, decidí variar el rumbo y dirigirme más al norte, quería conocer otros paisajes.

Así fue que el destino me guió hasta las Tierras de Eriador, como más tarde supe, y al pasar sobre una pequeña aldea iluminada, un suave aroma subió hasta mí, era una sensación indescriptible, y tomé una decisión que de nuevo cambió mi vida. Amarré el timón y descendí hasta el origen de aquel fragor. Una vez en tierra, me cubrí con mi manto y encaminé mis pasos hacia el lugar más extraño que jamás había visto. En medio de la noche, en medio de unas pocas casas, y cerca del camino, se levantaba una curiosa posada. Entré y fui recibido por un mozalbete humano, de rostro rubicundo y algo gordito. Me invitó a descansar en la nueva posada que acababa de inaugurar su padre, Lúpulo Mantecona. ¡Yo era el primer viajero!
Cuando me preguntó de dónde venía, no supe que contestar, "vengo de la Luna, y vengo a probar esa olorosa cerveza" dije sin pensar. Aquellas palabras años más tarde formarían parte del folclore tradicional.
El mozalbete me llevó al Salón Común, y allí al rato apareció su padre, con una hermosa jarra de oscura cerveza, diciéndome: "Bienvenido a la Posada de El Poney Pisador".
Cuando tomé la jarra, y miré en su interior, en su oscura superficie vi reflejada la luz de la Luna, y supe, desde aquel momento, que me quedaría allí durante mucho tiempo...
Sobre el extraño nombre por el que soy conocido en Bree, pronto conoceréis más...

Habilidades: Lo que puede y no puede hacer un Maia es difícil de decir, habría que empezar por lo que no puedo hacer y acabaría antes. Para empezar, no puedo volver a mi apariencia anterior ni adoptar otra diferente, puesto que Melkor fue expulsado de este mundo y sólo él podría deshacer el sortilegio. En la Tierra Media, me defiendo más o menos bien, pero donde soy especialmente poderoso es en mi Barca, la Luna; no es por echarme flores, pero cuando estoy en Isil soy invencible, ni siquiera Melkor pudo conmigo.

Armas: Normalmente siempre llevo un cayado como apoyo, pero en mis viajes nunca falta mi famoso arco, el Arco de Plata regalo de Oromë, un arma inigualable. En una de mis aventuras conocí a Basandere, que me regaló una daga muy especial, pero eso es otra historia, y debe ser contada en otra ocasión.

 
 
Última modificación de Ficha: Día: 06-07-2012 Hora: 14:05
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Akerbeltz tiene 74 mensajes

De: aLiOtH  
Fecha: 16-09-2007 Hora: 13:15
Hola! HeRuMeRet y yo queremos ir a la KDD. Ya tenemos el pasaje a Madrid. ¿Aún podemos apuntarnos? Gracias
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28-05-2003

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