Ir a Posada de Mantecona
 


 
 
 
 
Angband
(Huésped de la Posada
)
Raza: Hombre Dúnadan
Procedencia: Otro País
Edad: 34 años

       
Aspecto:
Por mi cuerpo corre sangre de los Edain, que antiguamente habitaron Númenor. Físicamente soy alto, de ojos grises y cabello oscuro (cual sangre de orco). Suelo cuidarme por lo que soy de complexión fuerte, pero debido a la ingesta de cerveza, la panza se deja ver de cuando en vez.
En lo que se refiere interiormente, tengo la cabeza bien amueblada, se lo que quiero y cuales son mis objetivos. No suelo guiarme por cualquier persona, animal o maia.
Uno de mis hobbies es la lectura, aunque la cambiaría por una buena tarde de fiesta en el Poney Pisador, mostrando a la clientela mis habilidades cogorziles.

Historia:
Pertenezco a la raza humana. Mi antepasado paterno (el primer Angband de la familia) formó parte de los Edain que al principio de la SE viajaron a Númenor. Tras la decadencia y caída de Númenor en el 3319 de la SE, se vieron obligados a viajar a la Tierra Media, formando parte de los Fieles y ayudando en la creación del reino de Gondor. Era un reconocido espadachín, un hombre de gran nobleza y espíritu que formaba parte de la Guardia del Reino, donde tenía un batallón a sus órdenes. Tras la muerte de Elendil, durante una cacería de orcos que se encontraban devastando un poblado de Hombres del Norte, conoció y desposo a una bella dama, que le daría cuatro vástagos. Todos ellos fueron instruídos en el arte de la guerra, a excepción del más pequeño que se decantaba por el filo de las hojas y no por el del frío acero. Eran tiempos de sosiego y el ruído de las armas apenas se dejaban oir.

Mi árbol genealógico era muy extenso, pero en la Gran Peste de 1636, la mayoría de los varones que se encontraban en las distintas luchas perecieron, llegando casi a extinguirse nuestra sangre. Pero la adversidad los hizo mucho más fuertes, y muchos se convirtieron en Montaraces del Norte, que juraron proteger Hobbits, Hombres y demás habitantes de una Posada más que conocida, así como salvaguardar Eriador de los vasallos de Sauron.

Tras este breve repaso por mi genealogía llegamos a nuestros días, los años 20 de la Cuarta Edad .

Pero retrasemonos 23 años atrás, donde comienza mi verdadera historia...

Agnarion vagaba a lomos de Eärendil, un caballo negro, presente de un caballero Rohirrim, como gratificación por salvarle de morir ahogado. En mi familia poseemos una habilidad innata para bucear en mares y ríos, seguramente que proviene de nuestros ancestros numenoreanos. Seguía la pista de lo que al parecer podía seguir un grupo de orcos, ya casi extintos desde la Guerra del Anillo, rara vez se les solía ver en grupo. Se encontraba cerca de las Ered Luin, las "Montañas Azules".
Había caído el sol en el horizonte, así que descabalgó y soltó los pocos bártulos que había traído para que su compañero cogiese fuerzas para el día siguiente. Era un noche muy cálida, las estrellas brillaban, y a no ser por el ruído de ciertas aves, el silencio era abrumador. Enseguida postró la cabeza contra el lomo del animal y cedió ante el sueño.
Agnarion prosiguió su camino, y en vista de que las huellas eran escasas y cada vez se esparcían más decidió volver a Gondor, pues ya había pasado un año desde que abandonó a su mujer en estado de cinta, para cumplir ordenes del Rey Dúnadan.
Durante el trayecto de vuelta y debido a la gran niebla que se había posado sobre Eriador, se desvió de su camino, yendo a parar a Minas Eldanaryon. Como la niebla tendría para rato decidió esperar y descansar dentro de la mina. Al entrar observó como un hombre yacía en el suelo, con una hoguera que apenas se mantenía encendida. Tocó su hombro, y el aldeano se revolvió en el suelo, irguió su puño con gran rapidez, pero Agnarion lo sujetó y lo tranquilizó. Cuando el ambiente se encontraba más calmado, el aldeano le ofreció una poca pinta que transportaba en un barril. Con cada trago mi padre evocada tiempos más felices y llenos de gloria para los caballeros.

- Una muy buena cerveza, si me lo permite.

- Está permitido. La cerveza es de elaboración propia, pertenece a una posada de Bree, a no mucho de viaje desde aquí. Respondió el aldeano

- Mmm, ¿y que es lo que te trae por aquí? Preguntó Agnarion

- Bueno, me dirigía a Rivendel, me he enterado hace poco que algunos Montaraces montan guardias desde el último viaje de los elfos. Desde hace unos meses grupos de extrañas criaturas nos acosan en nuestro pueblo, Bree y acudo a ellos para rogar ayuda.

- La soledad no es buena compañera,voy camino de Gondor, si usted quisiera podría acompañarme y relatar en persona al Gran Montaraz vuestro problema.

La charla siguió amistosamente hasta altas horas de la madrugada. Tras conciliar un poco el sueño, recogieron los bártulos he iniciaron el camino de vuelta hacia Gondor.
Agnarion hizo acto de presencia ante el Rey y le comentó los nuevos problemas que surgían en Eriador. Como ya se encontraba en una edad bastante avanzada, Aragorn le ordenó que él mismo se encargara de la situación y que a partir de ese momento ya no estaría al servicio del ejército, sería coronado con todas las gratitudes que merecía.
Veloz como un rayo se dirigió a su hogar, pues su mujer ya había dado a luz meses atrás un varón. Cogió en brazos a la criatura, y se quedó largo tiempo mirando sus ojos grises. Intuía que aquel bebé realizaría grandes proezas. Agnarion, sin quitar ojo a su vástago, relató las aventuras y desventuras vividas en Eriador, y consiguió convencerla para desplazarse a Bree, y pasar sus últimos días en el pequeño pueblo.
Pasados quince días desde la llegada a Gondor, Agnarion y su mujer partieron hacia Bree, en dirección a Rivendel, donde pararían unos días a visitar a un viejo conocido. No presagiaba que aquel viaje sería su fin.
En Seren, cerca de Bree, decidieron parar a descansar pues apenas quedaba 3 días de viaje. Mientras Agnarion encendía una pequeña hoguera para calentarse, Aridriel llevó al pequeño al Brandivino con la intención de limpiarlo y de paso recoger agua para el resto del camino. En la otra orilla un ruído la sobresaltó,... Agnarion luego de un rato, comenzó a preocuparse, su esposa no había regresado, así que se acercó a la orilla del río... No era consciente de la imagen que se postraba a sus pies. El cuerpo de su mujer yacía muerto, ensangrentado y desgarrado por flechas. El pesar y la locura se adueñaron de su mente, su hijo no aparecía por ninguna parte. Se dio la vuelta en busca de su espada, pero al primer paso sintió como el frío metal de una flecha penetraba su cuerpo. No se resistió, ni intentó mirar quien había sido, el pesar lo había abatido, todo se había acabado y quería reunirse con sus seres más queridos. Era el fin de Agnarion y Aridriel.

No muy lejos de allí un aguilucho merodeaba en busca de comida (conejos, liebres,... ) cuando río abajo observó un lobo que llevaba en las fauces un animal que parecía estar llorando. En vista de que no tenía mucha prisa por volver al Poney Pisador se acercó a curiosear. Al acercarse se dio cuenta de que era un humano, y rápidamente se avalanzó sobre él, agarrando con su pico el ropaje y dejando al lobo más tieso que Gollum. El chiquillo había dejado de llorar, parecía encontrarse agusto. El aguilucho remontó río arriba en busca de sus padres, pero ya cerca de ellos, el río estaba teñido de rojo, se temió lo peor. Alzó de nuevo al niño y lo llevó a la posada del Poney Pisador, donde el posadero era un buen amigo.

Desde aquella me he criado con el siempre alegre Mantecona, y los demás habitantes de tan singular posada. Mi afición a la bebida (la Gran y Poderosa Cerveza) es cosa de mi tutor Herumeret, la Gran Pipa de Hierba es un regalo de Voronwë. Mi primer libro, y por tanto el gusto a la lectura (mi primer libro fue Viaje al Centro de la Tierra Media recomendado por Silon), del gran maia Akerbeltz, la música de su inseparable compañera Basandere (ExtremoBree, un gran grupo). Todos y cada uno de la posada forman parte de mi vida, y por supuesto yo formo parte de las suyas,...

Habilidades: - Gran Bebedor de Cerveza.

- Gran Catador de la Pipa de Hierba.

- He nacido con el don de la profecía, aunque esta habilidad sólo hace acto de presencia tras la ingesta de Mantecona´s Beer.

- Campeón 2004 de las Poney Olimpiadas (tras un arduo entrenamiento).

- Gran camarero de barra, desde que me acogió Mantecona estoy a su servicio. Algún día espero reunir el suficiente dinero para estudiar en la Gondor´s University.

Armas:
No suelo emplear armas, el combate cuerpo a cuerpo es mi fuerte.

No se puede catalogar como un arma, pero llevo alrededor de mi cuello un gema tallada por los naugrim, regalo de cierta dama negra númenóreana, Saradriel, compañera de fatigas de un antepasado muy cercano.

 
 
Última modificación de Ficha: Día: 23-01-2012 Hora: 22:59
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Angband tiene 67 mensajes

Fecha: 01-11-2011 Hora: 03:03
Còmo va todo, tanto tiempo?

Fecha: 03-09-2010 Hora: 10:41
Aiyaaaa!!!! no recordaba que compartíamos fecha de cumple!! felicidades mil! espero que estés disfrutando del día y te tomes unas cuantas oscuras para celebrarlo!!!

Fecha: 24-12-2009 Hora: 20:01
muchas felicidades querido amigo!!!
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