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Annamoriel
(Huésped de la Posada
)
Raza: MedioElfa
Procedencia: Chile
Edad: 30 años

       
Aspecto: Simplemente como una sombra espectral se le conocio durante la mayor parte de su vida por los hombres de Minas Tirith.
De tez palida y ojos grises, de cabellos muy largos y oscuros es Annamoriel. Por lo general viste con atuendos negros y blancos, y una capa oscura la cubre completamente cada vez que pone un pie fuera de la protección de los techos.
Desde el momento en que nació conoció su destino, sintiendo dolor y miedo. El misterio la rodeaba a cada segundo, y se volvió fría y poco tolerante. Por las noches caminaba a solas por la ciudad y pasaba como un fantasma frente a los ojos de los soldados, los que quedaban atónitos y aterrados en sierta forma. Porque parecia un alma abandonada que teme seguir viviendo, siempre triste y gris.

Historia: (ambientada en la Cuarta Edad)

Nariel y Órëndil eran dos grandes amigos elfos al servicio de Gondor, pero habían pasado un año junto a Éomer de Rohan, ya que contaban con la total confianza de los reyes de aquella época. Sucedió que durante la visita al Rey de la Marca llego un mensajero trayendo órdenes urgentes desde Minas Tirith:

-¡Salve señor Órëndil!, ¡Dama Nariel! – Dijo el mensajero mientras besaba la mano de la Elfa. - Escaso es el tiempo con el que cuento, y ustedes también. El Rey los necesita con urgencia en la fortaleza, es menester que estén allí durante el plazo de una semana
-¿Una semana? – Respondió extrañado el Elfo – pero es poco tiempo, tendremos que hacer un viaje un tanto apresurado. ¿Para que nos necesita?
-Eso no se me fue revelado señor, solo me ordenó que les recordara sus obligaciones con él y su esposa, durante la presentación de su pequeña hija.
-Ya nació – Dijo asombrada Nariel mientras bajaba la mirada.
-¿Y cuando es la presentación? – Pregunto Órëndil.
-Dentro de una semana señor, hay que partir ya – Respondió el mensajero mientras los otros dos corrían en busca de su equipaje.

Así fue que comenzaron el viaje acelerado a Minas Tirith, pero a pesar de esto se detuvieron a mitad del camino para dormir junto al rió aquella noche. Hicieron una fogata y se sentaron alrededor de ella mientras conversaban. Iorion, el mensajero, era gran amigo con Órëndil, pero no por eso lo dejaba de tratar con grandes honores. Sentía un gran respeto por él y su sabiduría, ya que ya había vivido miles de años en la Tierra Media. Mientras conversaban, Iorion pregunto:

-Órëndil, se que no debiera hacer esto, pero quiero advertirles sobre la conmoción que hay en Minas Tirith debido al nacimiento de la niña.
-¡Conmoción! – Exclamo Órëndil mientras reía – Quien no lo estaría buen hombre, es la primera hija del Rey que trajo gloria al Reino.
-No, no es de alegría, es de molestia. Las videntes aseguran que la pequeña tiene el espíritu contaminado, que hará mal a los hombres y que su muerte será trágica y dolorosa. Creen que traerá males a Gondor. Pero yo cre…
-Eso no es cierto –Interrumpió Nariel – En cierta forma si, pero ella no será mala, es solo el destino que se le fue marcado hace algunos años, explícale Órëndil hermano.
-Esta bien – asintió el elfo – te contare algo que ocurrió hace más o menos siete años, luego de la coronación de Aragorn mi amigo. Hubo un día en que Galadriel llamó a los reyes y a dos acompañantes de su confianza a una habitación en donde conversaron horas interminables. Los bendijo y les hablo un poco sobre algunos acontecimientos importantes en sus vidas. Les hablo al fin sobre una criatura, una pequeña niña que llegaría a sus vidas. Sería su segunda hija, pero nacería enferma: “Nacerá, vivirá un mes y envejecerá tan rápidamente en cuerpo y alma que en el momento en que pierda conciencia de lo que pasa a su alrededor morirá.” hablo Galadriel aquella tarde, pero nadie entendía el porque de aquella maldición. Entonces la dama les anunció que para evitar la enfermedad la pequeña nacería con la vida de los elfos, por gracias de un gran poder, pero que a pesar de ello su vida sería corta. Dijo también que la niña sería vidente, pero sería capas de ver tan lejos que a menudo este don le haría daño. Por esta razón, ese día Galadriel entrego a uno de los acompañantes de los reyes una piedra negra, era plana, opaca y tenía tallada el rostro de una mujer triste. Se llamaba Annamoriel, estaba hecha de cristales y tenia un pequeño agujero en la parte superior: “Deberán presentar a su hija frente al pueblo, y cuando esto suceda, extraerán unas gotas de la sangre de la niña, las cuales mezclaran con polvo y pondrán en el interior de esta piedra. De inmediato el agujero se cerrara. Esta será la única forma de que la niña podrá contener su mente, porque será la fuente de su poder como vidente. El día en que la joya se rompa en dos, ella morirá”.
-Así fue – Afirmo Nariel, y ella continuo con el relato – Pero la piedra no se rompería en cualquier momento. Ocurrirá cuando la desdichada niña se enamore perdidamente, porque el sentimiento será tal que no podrá controlar sus emociones, y su mente huirá e ira más aya de lo permitido. Vera su muerte y cosas horribles, y entrara en desesperación y su sufrimiento será tal que atacara directo al corazón, tan mortal como una flecha. Entonces la piedra se partirá en dos pedazos; uno se consumirá con ella, y el otro quedara para su amado. – En ese momento Iorion no podía estar más asombrado, mientras que Órëndil miraba fijamente el suelo, lamentándose - Luego Galadriel se acercó al otro acompañante – prosiguió Nariel - y le dijo: “Y a ti noble y fiel sirvienta de esta casa, te dejaré unos granitos de polvo. Cuando extraigan la sangre impregnaras los granos de polvo con ella, y estos los pondrás dentro de la piedra. Cuídalos, en tus manos esta el destino de la pequeña hija de tu amada Reina”
-No puedo creerlo – Dijo Iorion mientras movía la cabeza como despertando de un sueño – Pobre pequeña. Pero díganme, ¿como es que saben todo esto? – Nariel y Órëndil se miraron rápidamente, y el Elfo tomo la palabra:
-Nosotros éramos los acompañantes, por esa razón el Rey nos necesita cuanto antes allí. El plazo para la presentación de la pequeña se acorta, ¡hay que llegar cuanto antes a Minas Tirith!.

***

Era el primer día de julio del año 1434 (C. de la C.) y un tumulto de gente se acercaba a las puertas de la casa de los Reyes para observar a la recién nacida. Pocos fueron los que entraron en la habitación y la vieron. La mayoría de ellos salían muy preocupados, y murmuraban entre ellos sobre los extraños ojos grises de la pequeña: “Reflejan dolor y tristeza” decían.
Con su hija en los brazos, Arwen lloraba de pena al saber el destino que le esperaba, pero se olvidaba de todo al verla tan hermosa y fría a la vez.

Las semanas pasaban rápidamente, Aragorn había enviado hace algunos días a uno de sus mensajeros en busca de Órëndil y Nariel que no habían aparecido durante largo tiempo. Pero el Rey estaba inquieto, y creyendo que quizás Iorion no los había encontrado, envió cinco mensajeros más, a distintas partes, con la misma misión. La gente de la ciudad no entendía porque era tan necesaria la presencia de esas dos personas, que muy pocas veces se les veía.

***


Faltaba un día para el cumplimiento de un mes de nacimiento de la niña. Aragorn y Arwen estaban en una habitación, encerrados, creyendo todo perdido. Undómiel junto a la ventana miraba perdida en un pensamiento sin sentido, Elessar sostenía a su hija mientras la miraba fijamente. Noto que la pequeña quería llorar (nunca había llorado, aun en su nacimiento) y al darse cuenta que estaba sufriendo le dolió el alma, le agobiaba una desesperación enorme. Entonces Arwen rompió el silencio de la habitación:

-¡Allá vienen! ¡Es Órëndil y Nariel! – Y salió corriendo a recibirlos. Tras ella iba Aragorn que había dejado a la niña con una sirvienta.

-¡Órëndil Cergorath! Este es el mejor regalo que me ha podido dar el destino –Dijo la Reina – ¡Nariel! Mi buena Nariel, no sabes como he añorado su llegada.
-¡Salve Señora de Gondor! Me imagino su impaciencia– Respondió la Elfa mientras se arrodillaba.
-Solo quedan unas horas para que se cumpla el mes – Grito Aragorn desde una de las puertas – Vengan, prepararemos la ceremonia.
Cuando todo estuvo listo la noche ya había caído, la niña cerraba sus ojos, quería dormir, pero Arwen trataba de moverla y entretenerla para que aguantara un poco más.
Órëndil fue quien la presento y explico al pueblo las habilidades que la pequeña tendría. La gente estaba maravillada y les parecía fenomenal tener otra vidente tan importante entre ellos.
La niña fue puesta en una mesa blanca mientras Órëndil sacó un baúl pequeño y lo puso junto a ella.

-He aquí una piedra negra, regalo de la Dama Galadriel de Lórien que quedó a mi cargo hace algunos años. Su nombres es Annamoriel, y este será tambien el nombre que desde hoy adoptará la hija del Rey Elessar, Annamoriel Telcontar. – Entonces se acercó Nariel con una pequeña navaja y frente a la impresión de todos hizo un pequeño corte en el dedo de Annamoriel y tres gotas de sangre corrieron por su piel. Nariel las tomo en unas hojas y las mezcló con los granitos de polvo que se le habían sido confiados. Luego, uno por uno los fue poniendo en el interior de la piedra. Cuando puso el ultimo el agujero se cerró y un resplandor rojo iluminó los ojos de la elfa que hacia el trabajo.

-¡Que tu vida sea larga pequeña Annamoriel! – Grito fuertemente Órëndil mientras colocaba el collar y la piedra en el cuello de la niña. De inmediato abrió los ojos y un brillo espectral apareció en ellos. Entonces lloró, lloró y luego sonrió al ver a sus padres, su mente estaba clara ahora.

***

Pasaron tres años desde el nacimiento de Annamoriel y ya sabia caminar y hablar sin problema alguno. Órëndil fue nombrado su protector y su acompañante en todo momento, mientras que Nariel se ocupaba de servirla.
Todos los niños de Minas Tirith jugaban en las calles, saltaban y gritaban, pero la pequeña Telcontar los miraba con desprecio y sin entender su comportamiento. Órëndil trato de aconsejarla pero ella tenía otros intereses. Fue así que luego de un tiempo el elfo le enseño idiomas e historias antiguas.
Hubo un tiempo en que Annamoriel sufrió horribles fiebres y por las noches deliraba, mientras que por el día y cuando se sentía mejor bajaba junto a Nariel a los prados. Allí cantaba temas tristes en lenguas extrañas. Poco sentido les encontraba la gente de la ciudad, pero llegaban a sentirla en su interior como si la entendieran perfectamente, por lo que desde esos días la llamaron “Linthúlë”.
Pasaron los años y Annamoriel iba creciendo, y su sabiduría aumentaba rápidamente con los años, pero Órëndil no se sentía satisfecho y seguía enseñándole cosas que nunca dejaron de sorprender a la joven.


En el año 1500 pidieron permiso para viajar por los reino. Aragorn estaba consiente de que Annamoriel necesitaba otro trato y la autorizo. Primero se dirigieron a Rohan, y luego avanzaron hacia el mar de Rhûn. Allí llegaron a una aldea pequeña, pero poderosa en el lugar. Era dirigida por un ex soldado elfo de antaño, fornido y de largos cabellos oscuros. Los recibió amablemente ya que aquellos tiempos eran excepcionalmente tranquilos. Vivieron allí durante tres años y se adaptaron a la forma de vida de aquellos pobladores, en donde conocían a la joven dama Telcontar con el nombre de Lasserên, ya que por decisión de Órëndil ocultaron su parentesco.
Annamoriel estaba fascinada y se relacionaba sin problemas con la gente, mostrándose mucho mas amable y carismática que en su ciudad natal. Conversaba mucho con Amandir, el jefe de la aldea, y este la amo. Amandir sabia que Órëndil era muy cercano a Lasserên y le comento sobre su sentimiento y el deseo de hacerla su esposa. Un día por la mañana fue a la tienda del elfo y le hablo diciendo:

-¡Ya Amanece Órëndil amigo! No me gustaría molestar pero tengo que hablarte antes de salir a cazar como es costumbre los días como hoy en nuestro pueblo.
-No te preocupes, ya había despertado hace algunas horas. Pero dime, ¿que asuntos te traen a mi tienda a estas horas de la madrugada?
-He notado que tu y Lasserên son muy amigos, muy cercanos y se tienen extremada confianza. Debo decirte mi buen Órëndil que deseo que sea mi esposa, la amo y se que puedo hacerla feliz. – Dijo Amandir en un tono dulce y apresurado. Órëndil quedo pasmado, no sabia que responder, y en el fondo de su corazón nació un odio que por algún tiempo supo controlar.
-¡Tu esposa dices! ¡No seas estúpido! – Exclamo Órëndil luego de un momento – Es imposible, además no sabes si ella siente lo mismo por ti, no puedes atarla a ti y menos si la obligas. – Amandir bajo la mirada y se retiro de la tienda, mientras que Órëndil se sumía en pensamientos extraños ¿Por qué había reaccionado así? “Podrías haber sido un poco más amable con la persona que te acogió, eres un tonto” se dijo a si mismo el elfo. Aquella mañana no fueron a cazar.

Por la noche había una fogata en la aldea. Todos cantaban y se divertían. Se contaron algunas historias en las que Annamoriel participo mucho, mientras Órëndil y Amandir intercambiaban las miradas. Luego le toco el turno de bailar en parejas a cada uno de los presentes y cuando llego su turno, Amandir camino lentamente hacia Lasserên y con una mano le invito a acompañarlo, mientras con la otra le entregaba una hermosa rosa blanca. Annamoriel miro avergonzada a su alrededor y camino con el Elfo. Era un tema lento pero alegre el que se tocaba y cantaba en el lugar. Amandir miraba fijamente los ojos de Lasserên, los que titubeaban y se perdían en la nada. Una vez que hubo terminado el tema, el elfo la beso en la cara y mientras la joven caminaba a sentarse él la miraba de pies a cabeza al mismo tiempo que apretaba sus manos. Órëndil que había observado intranquilo la situación siguió a Amandir hasta su tienda, ya que no se había quedado en el lugar. Amandir estaba de espaldas cambiándose ropa cuando Órëndil lo tomo bruscamente por los hombros y lo dio vueltas acorralándolo:

-¡Que es lo que te pasa infeliz! – Grito desesperado y lleno de cólera - Como es que osas tocarla de esa manera, ella nunca te corresponderá.
-¡Suéltame Órëndil! – Respondió el elfo sorprendido – Últimamente te has comportado de manera muy extraña, no tienes el derecho de hablarme así, y menos de levantarme las manos. En cuanto a Lasserên ya lo veremos, no veo que aya un rechazo hacia mi persona.
-Porque aun no conoce tus sentimientos. Te va a odiar Amandir, te odiara por amarla. ¡Ella no es para ti, ni lo será nunca!.
-Ya veo – dijo Amandir mientras se soltó de la mano del elfo que casi lo ahorcaba – creo que el rechazo es por parte tuya. ¿Qué pasa Órëndil? Tienes miedo de que ya no pase contigo todas las horas del día ¿o es que tu también la deseas de otra manera?
-Decir tonterías es tu especialidad, eres un maldito, pero es mejor que sepas que si vuelves a tocarla de esa forma, y a mirarla de manera lujuriosa, juro que te mato.-
Órëndil salió de la tienda empujando a todo aquel que se le cruzaba y se dirigió donde Annamoriel. Ya casi se había quedado dormida cuando el elfo llego bruscamente y la sacudió:

-¡Annamoriel! ¡Annamoriel despierta!
-¿Qué? ¿que? – Respondió medio aturdida la joven - ¿Qué tienes?
-Nada. Escúchame bien, mañana por la mañana nos marcharemos de aquí, recoge tus cosas y ten listo los bolsos.
-Pero no tengo ganas de irme aun ..
-Nada de “peros” pequeña, yo mando aquí y digo que nos vamos mañana, ya esta decidido.
-¡No me voy, y tu no mandas! – Dijo enojada Annamoriel mientras que Órëndil se dio la vuelta y le respondió:
-¡Mañana por la mañana partiremos, aunque tenga que amarrarte y subirte al caballo! –
Amandir vio salir al elfo de la carpa de su amada, y había escuchado todo lo que habían hablado. Entonces sintió miedo, miedo a perder su gran tesoro que estaba a punto de ser arrebatado. Y el odio se apodero de él, y en su desesperación entró en la tienda de Lasserên decidido a confesarle su sentimiento. Hablaron largo tiempo antes de que Amandir le digiera lo que lo atormentaba, y cuando lo hizo Annamoriel lo despreció y lo tiro fuera de la tienda. De inmediato Órëndil llego corriendo al oír los gritos de la gente que observaba el acontecimiento y calmo a la joven que estaba exaltada. Quedaron entonces de partir por la mañana, y nadie se negó, los pobladores estaban molestos por el mal trato a su líder y no deseaban tenerlos con ellos.

Amandir se retiro y camino durante gran parte de la noche sin rumbo. Tenía el alma destrozada y se sentía desdichazo. Mientras agonizaba de sueño, hambre y frió, un hombre cubierto por una manta negra lo tomo y le hablo con palabras que para el parecían muy justas y merecidas. Le ofreció el poder de hacer magia negra y con ella atraer a su amada, pero a cambio de esto, Amandir debía darle su alma. El elfo acepto no muy convencido, y comenzó a sentirse mareado y con deseos de vomitar. Sin darse cuenta callo al suelo inconsciente y despertó una hora más tarde. Camino y se volvió por la mañana a la aldea. Annamoriel y Órëndil ya había partido hacia lugares desconocidos. El elfo convoco a algunos de sus amigos de confianza y juntos se dirigieron hacia el norte y edificaron una fortaleza. 5 años demoro su construcción, periodo en el cual los amigos gondorianos recorrieron muchas regiones. Luego volvieron a Minas Tirith. Allí fueron recibidos con grandes celebraciones y regalos. Aragorn ya estaba viejo y se sentía feliz de tener nuevamente a su hija con el, esta vez mucho mas madura y hermosa.
Nariel conversaba todos los días con los recién llegados, pero había momentos en los que se alejaba con Órëndil ya que lo notaba extraño. Le contó lo sucedido con Amandir y cuando termino saco algunas conclusiones, amaba a Annamoriel tanto como Amandir, y lo odiaba por eso. Luego de esto no se volvió a tocar el tema, pero el elfo trató de no estar tanto tiempo con la jovencita Telcontar, y meditaba largas horas a oscuras, encerrado sin ningún tipo de ruido.

Un día llegaron mensajeros trayendo malas noticias. Lejos en el norte, cerca del mar de Rhûn se habían encontrado muchos animales muertos, en manadas, y sangre repartida por todos los suelos. Huesos y pieles cubrían los cuerpos de las personas que habían alguna vez vivido cerca de allí, pero nadie sabia quienes habían cometido semejante locura. Entonces aconsejaron al Rey enviar un grupo poco numeroso a espiar la región, ya que si un nuevo poder estaba por mostrarse era mejor saberlo antes de que esto ocurriera, había que proteger el Reino de Gondor. Aragorn convocó a algunos capitanes y los envió a las fronteras, mientras que armo a un grupo de 150 soldados para ir a Rhûn, el cual sería dirigido por Eldarion y Annamoriel que irían a la cabeza de la hueste.

(continuara…)

************

En Pocas palabras soy la primera hija de Arwen y Aragorn, por lo que devi nacer con la vida de los hombres, pero devido a mi enfermedad se me concedió la vida de los eldar, y por ende me desarrollo como ellos. Cuando pase los 50 años aun era joven y comenze a hacer viajes junto a Órëndil quien se habia convertido en mi mejor amigo. Pasamos muchas cosas juntos y en uno de los puntos geograficos en los cuales nos detuvimos un hombre se enamoro de mi, pero lo desprecie porque soy fria y odiaba a los babosos. Volvimos a viajar escapando de aquel hombre, pero este se vendio y utilizo magia negra para atraernos hacia el, y lo logro. Cuando nos tuvo cerca me rapto y me llevo lejos al norte, y en un calavozo me maltrato y obligandome a beber sangre para saciar mi sed fue conviertiendome poco a poco en una nigromante. Me convirtió en su esclava y me dejo sin poder pensar por mi misma. Luego de 7 años me envió fuera de sus recintos y caminé perdida hasta llegar a un lugar llamado El Poney Pisador, en donde conoci a Fëanen...

Habilidades: Quizas su mayor habilidad como persona es poder controlar el poder de su mente, la que es fuerte e inquebrantable, aunque siempre corre el peligro de ser traicionada por ella, y muera.
Se desplaza con rapidez y muy sigilosamente, aveces hasta llegar al punto de no ser advertida a su alrededor.

Armas: Nairyávë es el nombre del arco que desde muy pequeña porta junto a ella, pero Nís es el nombre de su poderosa espada, la cual fue un regalo de viejos amigos de su padre durante su decimo cumpleaños. Nís tiene aderida en su empuñadura un cuarzo blanco al cual Annamoriel da por nombre Athamîr.

 
 
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Annamoriel tiene 19 mensajes

De: Odnallap  
Fecha: 04-05-2009 Hora: 13:27
Buenos días, huested del sur, le invito a leer la canción (Poema) de la Cerveza. Saludos. eppp

De: Migoat  
Fecha: 26-01-2007 Hora: 22:44
Jo, pues si que te lo has currado... FELICIDADES PERO SUPERFELICIDADES!!!!Te invito a un brindis por tu capacidad de escritora

Fecha: 13-07-2006 Hora: 10:51
Muchas felicidades. Espero que pases un día genial e inolvidable.

De: Marc  
Fecha: 13-07-2005 Hora: 19:50
Aiya!!!

Felicidades Annamoriel!!!

Que conserves tu sabiduria aunque pasen mil años.

Namarië!!!
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