Aspecto:
Luzco una larga melena oscura. Tengo la complexión típica de los elfos, alta, delgada, con unas hermosas oreja picudas. Visto con ropa ligeras para poder moverme con mayor facilidad.
Historia:
Me llamo Elemar, mi padre, Merelod, elfo de Rivendel luchó en la batalla de Dagorlad, donde resultó herido en el pecho por una flecha de orco que le envenenó y de la que jamás se curó. Soportó aquella herida durante algún tiempo, pero finalmente decidió zarpar hacia las Tierras Imperecederas para que los Valar lo curaran.
Tras su marcha, mi madre, Éssorel, decayó en una profunda tristeza de la que nunca se pudo recuperar. Dos años después de la partida de mi padre, mi madre también zarpó rumbo a las Tierras Imperecederas para reencontrarse con él.
Culpo de la partida de mis padres, a los orcos, esas formas de vida retorcida.
Desde que vivo en Lothlórien, junto a Galadriel y Celeborn, entreno para acabar con los orcos, mi única ambición es destruírlos y poder vengar a mis padres.
Poco tiempo después de llegar a Lothlórien, la sombra de Sauron se extendió, y comezó la Guerra del Anillo. Las Tierras ya no eras seguras y Galadriel tejió un círculo mágico de protección en torno a Lothlórien.
Cuando acabe mi entrenamiento, formaré un pequeño ejército, con todo aquel elfo, hombre o mediano que desee acabar con los orcos.
Habilidades:
Soy buena luchadora, puedo ser casi invisible y me muevo con destreza y sigilo.
Armas:
Siempre llevo conmigo el arco de mi padre, el mismo con el que luchó en Dagorlad, y un carcaj repleto de flechas.
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