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Fannah
(Huésped de la Posada
)
Raza: Elfa Moriquendë
Procedencia: Sevilla
Edad: 34 años

       
Aspecto: De larga melena, ojos grandes y azules, alta y estilizada. Largos dedos que facilitan una misión sanadora, fina agudeza visual y una melodiosa voz.

Historia: Nací en Ossiriand, cercana a elfos Noldor, con algunos de los cuales guardo gran amistad.
En relación a mi origen diré que mis padres, ambos Moriquendi, lucharon mucho por tener un descendiente, pero la fertilidad escaseaba en ellos y las ilusiones se iban perdiendo. Hasta un día en que llegué yo y colmé de felicidad su existencia, pues mi padre rezaba cada noche a Ilúvatar por que le concediera una vida que ver crecer, y nacida del amor que con mi madre se profesaba. De nombre me bautizaron Fannah, como la abuela de mi padre, un ser que me enseñó casi todo lo que sabía con la mayor ternura que jamás conocí...
Es cierto que viví una infancia feliz, mas la mala suerte quiso que a finales de la Primera Edad hubiera de separarme de mi querida familia y emigrara a Lórien; la intención de mis padres fue protegerme de las hordas de orcos que en aquellos años plagaron la Tierra Media, pues yo era aún muy joven, y a pesar de mi negación de abandonarlos tuve que ceder a su decisión. Así fue que me adentré en los Bosques de Lórien y vi por primera vez, no sin la tristeza de mi partida, mi preciado Celebrant, la brisa que refrescaría mi pesar en los malos momentos. Los elfos que allí habitaban me cuidaron, y me enseñaron todo lo que ellos sabían, pero destacaba en mi facilidad para curar y para manejar mi voz. Pocas veces deambulaba a orillas del río sin entonar una melodía, sin mojar mis pies en el agua. Era feliz en aquel lugar, pero innumerables veces me escapaba por largos días, para conocer otras tierras. Así fue como descubrí otras razas de elfos, y otras en general, como los enanos, los Ents, los hobbits o los Hombres, siempre oculta detrás de la noche para no ser vista. Éstos últimos eran los más fáciles de ver, pero también los que más notaban mi presencia. Eran los que más piedad me inspiraban, pues caían fácilmente en la enfermedad y yo sentía la imperiosa necesidad de ayudarles.
Cierto ocaso en que retornaba a mi tierra, caminando junto a mi caballo blanco Pélerion (un precioso animal herencia de mi abuela, que me acompañó en mi viaje a Lórien), descubrí en el camino a un Hombre que agonizaba. Yacía en la rivera de la senda, tumbado sobre un costado y gemía; me acerqué sigilosamente pero él se dio cuenta y raudo sacó su arma para atacarme, mas no llegó a hacerlo pues permaneció atónito mirándome. Examiné la causa de su debilidad y vi que tenía una herida considerablemente grande en el torso, hecha por un arma cortante. Busqué por los alrededores la hierba que sabía que era la acertada, la maceré contra unas piedras y la extendí sobre la herida. Rápidamente comenzó a sanar, y el Hombre se levantó lentamente. Era muy alto, de larga cabellera y ojos oscuros; sus rasgos eran angulosos pero la mirada dulce. En su lengua dijo unas palabras que no entendí, pero que hoy sí puedo. Era agradecimiento por haberle curado y petición de volver a verme. Nerviosa, monté a lomos de Pélerion y volví a mi hogar, aunque no por muchos días, porque retorné a la tierra de los Hombres y poco a poco fui aprendiendo su lengua, sin que ellos lo supieran. En alguna ocasión vi a aquel humano al cual sané, pero él nunca me vio, o eso creí yo porque una noche en que paseaba a orillas del Celebrant cantando, él apareció. Quise huir pero él me detuvo, y mirándome a los ojos me volvió a agradecer lo que hice por él y me pidió que cada vez que fuera a su tierra lo hiciera al descubierto, para poder verme y para que su gente pudiera disfrutar de mi habilidad para curar, ya que muchos inocentes morían por enfermedades de las cuales se desconocía el remedio. Hablamos largamente aquella noche, más sorprendida yo que él pues no imaginaba cuán grande podía llegar a ser el corazón de los Hombres.
Hasta hoy esta es mi Historia. Sigo errando hacia otros lugares cada vez que puedo, aprendiendo lenguas, sanando a otros seres, pero acudo más hacia el hogar de los Hombres, siempre acompañada de Pélerion y con el recuerdo de aquellos años felices entre los míos. Entre las sombras cabalgo, sólo visible a los ojos de mi Amigo...

Habilidades: Habilidad para la curación (en el contexto de todo lo que pueda ser capaz de hacer una elfa con algunas nociones básicas de Medicina), tanto física, como espiritual; capacidad de encantamiento con la voz (mas no como pudiera hacer un mago; quizá la razón de tal obnubilación radique en el bello timbre y en la expresión de mis palabras), y facilidad para aprender lenguas.

Armas: El único arma que en ocasiones he empleado es mi espada Isil, en honor de la Refulgente. Cuando se trata de apaciguar, hago uso de la voz en melodía.

 
 
Última modificación de Ficha: Día: 22-10-2009 Hora: 00:18
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Fannah tiene 54 mensajes

De: Nenya  
Fecha: 08-05-2009 Hora: 17:46
Otro más para el saco ^^ Muchas gracias!

De: Odnallap  
Fecha: 06-05-2009 Hora: 11:14
Buenos días, huested del sur, le invito a leer la canción (Poema) de la Cerveza. Saludos. eppp

Fecha: 02-01-2009 Hora: 00:38
Felicidades elfilla lokuela. Cumple mas y dejanos verlos
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