Aspecto:
Alto, delgado, pelirrojo, los ojos verdes, las manos grandes y las piernas largas.
Suelo llevar botas altas, y una capa con capucha de color pardo.
No llevo ni anillos ni colgantes.
En mi última estancia en la posada compré un joven caballo frisón, fuerte, alto y completamente negro al que he pueto por nombre Jared.
Historia:
Mi origen se remonta a los antiguos reyes, soy descendiente indirecto de Elendil. A pesar de que mis antepasados son nórdicos vivo en el sur, y de mi historia tengo poco que contar. Mis padres murieron cuando yo era pequeño y crecí en el bosque con los elfos, de ellos aprendí todo lo que se, cuando era joven me puse al servicio de una princesa medioelfa, que tras hacerle un gran favor me liberó de mi juramento de lealtad y de desde entonces vivo entre los bosques y las montañas, soportando el frío y el calor, pasando hambre y caminando mucho.
Aparte de eso no hay nada especial en mi vida salvo mi encuentro con un dragon, un urulóki, si... fué impresionante. Ahora me dedico a cazar siervos del Enemigo y mi destino...quién lo conoce, me gusta pensar que no hay nada escrito...
Habilidades:
Lo que mejor sé hacer es luchar. Manejo muy bien la espada de una mano y de mano y media. Támbien soy un arquero aceptable (no mejor que un elfo pero si lo bastante bueno como para cazar orcos y huargos). Soy capaz de soportar largas jornadas de camino sin cansarme mucho y me muevo excepcionalmente bien en el bosque y la montaña (tan bien como un elfo).
Soy rápido, de pies ligeros, ágil y si es preciso muy silencioso.
Puedo desaparecer de la vista en un momento.
Aparte me enorgullezco de ser capaz de componer algún que otro poema y sé algo de quenya.
Armas:
Mis pocas armas son una espada pequeña (de una mano), un puñal y un arco de madera de tejo.
Las flechas procuro comprarlas pero soy capaz de hacerlas yo mismo si es necesario (las plumas de pato van muy bien).
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