Ir a Posada de Mantecona
 


 
 
 
 
Joshua
(Huésped de la Posada
)
Raza: Hombre Dúnadan
Procedencia: Argentina
Edad: 42 años

       
Aspecto: Si consigues verme, te sorprenderías. Y deberías habituar tus ojos a la oscuridad, o tener una poderosa mirada capaz de distinguir mi forma en la inmensidad del bosque. Te preguntarás por qué? Pues es muy simple, soy un montaraz. Uno de los últimos dunadan del Reino de Arnor, del olvidado Reino del Norte.
Cuesta distinguirme en la espesura del bosque si no estás acostumbrado. Generalmente visto con ropas raídas y de colores verdes o marrones. De esta manera evito ser visto, y puede observar al mundo sin que éste se percate de mi presencia. Sólo me delatan mis ojos verdes, no soy yo quien debería decirlo, pero tienen una luz única que no puedo ocultar. Por eso, si es que decido delatar mi presencia, me verás con una capucha sobre el rostro, para que mis ojos no hieran o lastimen. Pues en ellos se refleja el estado de mi atormendada alma. La tristeza, el dolor, la angustia por un destino revelado y cargado de silencios. Sin embargo, cuando puedo olvidar esa dolorosa carga, tal vez veas cruzarse un par de sonrisas y alguna buena historia.

Historia: La Cuarta Edad del Mundo me encontró refugiado en Mithlond. Aislado de todas las noticias y acontecimientos que cambiaron la Historia de la Tierra Media, y de la llegada de la Edad del Dominio de los Hombres. A fines de la Tercera Edad, yo era un simple refugiado en Rivendel. Durante años viví creyendo que era el hijo de una pareja de Acebeda, que se dedicaba a segar el trigo de la mesa de Rivendel. Creí durante tanto tiempo que los ojos del Señor Elrond me habían bendecido y me ofrecía un destino más alto que el de los doradas espigas de trigo de Eregion. Pero todo fue un engaño a mis ojos, o la manera de protegerme.
Aquellos amables campesinos, Daulin y Fruidan su querida esposa y segunda madre para mí, me habían recibido de manos del Señor de Rivendel. Elrond, sabio y previsor, ocultó también a ellos mi ascendencia. Su mandato sólo fue criarme como un niño más, un simple.
Con el paso de los años, fui enviado a Rivendel durante largas temporadas, a aprender distintas artes y ciencias. Recibí una educación privilegiada, Elladan y Elrohir, los hijos de Elrond, fueron mis maestros. Con ellos anduve la Tierra Media, aprendiendo todas las capacidades y artes de los Montaraces. Sin embargo, yo seguía viviendo una historia que no era la mía. Me convertí en un excelente guerrero, en un sabio conocedor de la naturaleza, en un auténtico dunedain. Sin saberlo, la sangre que me corría por las venas me distinguía de todos los hombres que me rodeaban.
En ninguna de mis aventuras con los gemelos de Elrond, me crucé con el Gran Capitán de los Dunedain de Arnor, Aragorn. Vivía a la sombra de su leyenda, y sospecho que el silencio que rodeaba mi propia historia fue la causa de ese no encuentro.
Cuando la Sombra despertó, yo decidí pedirle al Señor Elrond y a mi amado padre adoptivo, su bendición para participar en la Guerra contra Sauron y luchar al lado de mi raza. Grande fue mi sorpresa, cuando el SEñor Elfo me negó tal bendición y más aún cuando me envió a los Puertos con extraños mensajes para Círdan, incluído aquel en que debía quedarme en Mithlond, para una última defensa de los blancos muelles.
Hacia allí llegó en el año 2 de la Cuarta Edad, un elfo de Rivendel, con la comanda urgente de partir hacia allí. Obedecí con prontitud, despidiendome de Círdan que me abrazó lleno de afecto. Y al llegar los secretos fueron develados.
Desciendo de la Casa de los Señores de Andunië. Mis antepasados fueron elegidos por Elendil y sus hijos, por su fidelidad a los Eldar y al linaje de Elros. Mi padre, dunedain de Arnor, fue el valiente e intrépido Alassel, el más fiel amigo de Arathorn, gran señor de los Dunedain y murió a su lado intentando vanamente salvar a su señor de los ataques de los orcos de la Sombra. Mi madre, hermana de Gilraen la Bella, era la Hermosa Señora Daranael, y juntas huyeron a Imladris en busca de ayuda y salvación. Pero para Daranael, el dolor fue profundo. Un último suspiro le permitió aspirar el suave perfume del otoño perpetuo de Rivendel y depositar su preciosa carga en brazos de Elrond. Era yo.
Y hoy, cuando Elessar ha reunificado los reinos, y Arnor y Gondor, se encaminan a uno de sus momentos más dichosos, yo me he puesto en mi propio camino. Estoy en viaje, aún no sé hacia dónde. Mi corazón está inmerso en la peor de las guerras, en el más desgarrador de los dilemas. Soy otro heredero de Elendil, por mis venas pueden correr la traición o la fidelidad, la gloria de Gondor y Arnor o la mía propia....soy un Numenoréano, casi pura corre por mis venas la sangre de Andunië, mi madre y mi padre no sólo eran dunedain del NOrte y seguidores de su Estrella, sino que aquel fiel numenoréano escogido por Elendil, era su propio primo, su propia sangre. Al igual que ayer, sigo siendo fiel a aquellos que están destinados
Erü, Erü! quítame este tormento y concedéme la paz de la sabia decisión.

Habilidades: Si la habilidad es encontrar un rastro en muchas millas a la redonda, lo soy.
Si la habilidad es acertar al blanco, aún con los ojos cerrados, lo soy.
Si la habilidad es ocultarme y observar al mundo sin ser visto ni percibido, lo soy.
Si la habilidad es dominarme, sin dominar, lo soy
Si la habilidad es encontrar mi destino, sin que pese como un tormento, sin arruinar la felicidad de áquel de quien soy parte, pues entonces, no lo soy.

Armas: Pocas, pero las manejo con destreza. He tenido grandes maestros:
* una espada con historia. Pesada, y difícil de dominar. Amandil, la segunda espada de Elendil. Reluciente, un hierro fiel, blanca como cristal de luna ante la Sombra.
* un pequeño puñal, obsequiado por Tom Bombadil, y cogido del Túmulo de las Quebradas. Es una hoja de los Noldor, los grandes artesanos de la casa de Feanor.
* un arco de madera de haya. Firme y resistente, no sé si creer la vieja historia que habla de que llegó a mi familia, a través de la casa de Beor y de edad en edad, a mis manos, luego de ser tallada por Finrod Felagund, el bienamado.

 
 
Última modificación de Ficha: Día: 29-08-2006 Hora: 17:23
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Joshua tiene 99 mensajes

De: Amdûr  
Fecha: 21-09-2009 Hora: 21:12
Tranquilo Maestro Dunadán, ahora no estoy de ningú lado. Porque nadie está de mi lado.Bárbol, las dos torres
Pero mil veces más eligiria por rey al Señor Aragorn, que al Señor Oscuro Sáuron. Namarië, amigo, ve en paz y que ecuentres un lugar donde residir hasta el fin de tus años.

De: Amdûr  
Fecha: 20-09-2009 Hora: 09:00
Alasse' aurë, Joshua. Alassië nar i hendu i cenantet. Man orthor i orodben, mellon. Namarië, Dunadán, Namarië...

De: ogdan  
Fecha: 14-07-2009 Hora: 12:03
Aiya Joshua. Ese que te ha saludado, es mi hermano Que ha leido tu mensaje en mi ficha...

De: Utummo  
Fecha: 14-07-2009 Hora: 12:00
Puede que nuestros caminos sean parecidos, pero nuestro espíritu esta el diferentes lugares... Seas bienaventurado oh... señor del Norte.
Nos veremos en la posada, y tal vez, algún día nuestros espíritus, se encuentren en Endor.

De: ogdan  
Fecha: 12-07-2009 Hora: 17:06
Aiya, Joshua, descendiente de la Casa de los Señores de Andunië. Seas bienaventurado. ¿Te gustaría, hacer una expedición a las viejas Montañas del Norte, con este joven dúnadan? Sería para mi un honor, viajar con vos

Nai Varda tintuva tielyanna
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