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Runefaust
(Huésped de la Posada
)
Raza: Ent del Bosque Viejo
Procedencia: Chile
Edad: 31 años

       
Aspecto: bien viejo y musgoso. Tengo la forma de un alerce bien anaranjado, y muy alto. Soy bastante frondoso, y, cosa curiosa, doy frutos. Tristemente, salen cada 50 años. Tengo habilidades especiales inherentes a mi estirpe debido a que uno de mis ancestros nació justo encima de uno de los frutos de uno de los descendientes de Telperion.

Historia: No tengo gran historia.

Sin embargo, la historia de mis ancestros es interesante.

La historia comienza con mi ancestro Ivraleë, el cual era un ent vigoroso y activo. Acostumbraba a salir del bosque, y aventurarse por las tierras exteriores. Su ent-mujer no creía que aquella fuera una actividad saludable, por lo que no lo acompañaba en aquellas travesías (aquella era una época en la que las ent-mujeres todavía vivían con nosotros).
Ivraleë gustaba de entrar en las grutas de las montañas, en las cuales pasaba mucho tiempo, casi tanto como en el bosque. Una vez volvió muy excitado por una montaña que encontró, en la cual encontró una cueva enorme, repleta de joyas, oro y tesoros arcanos. Maravillado, salió de ésta, y se encontró a mucho andar, con un hombre. Éste hombre, quien parecía un viajero, le dijo que esa montaña se llamaba la Montaña Solitaria, y que estaba rodeada de leyendas. Ivraleë, consumido por la emoción, regresó inmediatamente a la cuava, y se puso a explorar. Mientras estaba en lo que parecía se rla sala principal, escuchó una serie de gruñidos. El joven ent se inquietó, pero al instante un fulgor de especial poderío lo atrajo. El ent se acercó, y descubrió una joya de gran tamaño y de exquisita forjadura. Estaba sobre un pequeño altar de piedra, en el cual había una pequeña inscripción. Ivraleë no pudo leerla, pero daba a indicar que la joya era importante. Confundido, se dio vuelta, y una llamarada de extraordinaria temperatura y brillo lo rodeó, abrasandole cada centímetro de su corteza e invadiendole de un dolor inimaginable. Ivraleë perdió el conocimiento.

Cuando Ivraleë recuperó el conocimiento, no sabía donde estaba, no tenía absolutamente ninguna hoja, le dolía todo su ser y no recordaba nada que no fuera una llamarada espantosa y un calor insoportable. No podía moverse, pero se encontraba en un bosque distinto al que él estaba habituado. Era un bosque mucho más claro que el Bosque Viejo, era menos agreste, y parecía que el entorno se fundía con él. Era un agradable lugar para descansar. Ivraleë se movió muy lentamente, hasta que encontró un lugar que invitaba seductoramente a descansar de sus heridas. El ent no pudo más, y depositando su último aliento sobre aquel claro, Ivraleë dejó de existir.

Cada ent nace sabiendo quien és, y cuales fueron las vidas de sus progenitores. Así, el hijo de Ivraleë y su ent-mujer, al momento de nacer, ya sabía como se llamaba. Su nombre era Blegaril. Nació en ese mismo claro brillante. Cuando despertó, tomó conciencia de quién había sido su padre, de su vida y de su muerte. Blegaril, al igual que su padre, era un ent con forma de alerce, bastante frondoso y con una madera dura y flexible. Sin embargo, notó que era en cierta manera diferente a él. Sentía que todo el bosque que lo rodeaba era parte de su cuerpo. Probó manejar su entorno, y los árboles respondieron. Pronto se dio cuenta de que los árboles, plantas, y la vegetación en general eran solo extensiones de sus miembros. Sin embargo, el radio de acción de su influencia no se alargaba más de 16 metros. Blegaril siguó experimentando con sus inusuales habilidades, hasta que se originó en él el deseo de conocer a otros de su raza, por lo que emprendió el viaje hasta el Bosque Viejo. Al pasar, obtuvo una excelente vista de la Montaña Solitaria, y un escalofrío involuntario recorrió su corteza.

Al llegar al Bosque Viejo, los otros ents lo vieron como a un extraño, y más aún cuando Blegaril les mostró parte de sus habilidades. Los ents convocaron una reunión para decidir si aceptar o no al ent (la que duró 3 días). Algunos tenían preferencia por el ent ya que las noticias de la muerte de Ivraleë les eran conocidas, y veían en su hijo la imagen del ent viajero, pero otros se sentían atemorizados por las extrañas habilidades del hijo de Ivraleë. A los ents más experimentados ya les resultaba difícil pastorear a los rebeldes árboles del Bosque Viejo, pero Blegaril lo hacía con una facilidad y seguridad pasmantes. Al término de la reunión, se decidió aceptar al ent, pero con cierta vigilancia. Blegaril tomó con cierta indiferencia la decisión de la reunión. Le gustaba estar en compañía de seres iguales, pero descubrió que prefería estar más con los árboles.

Pasó el tiempo, y Blegaril se sentía cada vez más incómodo en el Bosque Viejo. Le molestaba la pasividad de los otros ents, el que prefirieran dormir a conocer lo que había afuera. Tanto hastío le producía esta situación, que se fijó una meta en su mente; La de saber qué le ocurrió a su padre, ya que él también solo sabía de una furiosa llamarada candente en aquella enorme cueva. Así, les anunció su partida a los ents, y se fue con rumbo a la Montaña Solitaria.

Una vez allí descubrió quer no tenía idea de cómo entrar. Su padre exploraba por placer, y disponía de mucho tiempo. Blegaril no disfrutaba especialmente aquel lugar, por lo que se dispuso a rodear la montaña lo más rápidamente posible. Después de mucho recorrer, encontró un nido. Éste era enorme, y contenía un huevo. Blegaril, interesado, se dispuso a observarlo, cuando un enorme cuervo se acercó a él, y lo increpó duramente. Le preguntó que hacía alli, que como un ent se aventuraba por esos parajes, y que como se le ocurría meterse con su huevo. Blegaril le contó su historia, y su objetivo. El cuervo calló, y dijo después de una pausa: - Un gran peligro acecha dentro de esta montaña. Si tu destino es averiguar lo que le sucedió a tu padre, yo no pudo detenerte. Solo te diré que si caminas por este sendero siempre subiendo, encontrarás una entrada-.

Blegaril se lo agradeció, y se dispuso a caminar. El sendero se hacía cada vez más agreste, por l que el ent tuvo que cambiar la forma de sus extremidades, con tal de poder asirse a la ladera de la montaña. Demás esta decir de que otro ent no podría haber hecho eso. Finalmente, Blegaril encontró la entrada, e ingresó a la montaña. Lo primero que notó fue que la supuesta “caverna” era en realidad un pasillo de colosales propociones, exquisitamente tallado y con una longitud considerable. Blegaril siguió el camino del pasillo, e ingresó a una sala, si cabe, aun más grande que el pasillo, y esta vez repleta de oro. Blegaril, recordando la historia de su padre, fue inmediantamente al pequeño altar de piedra, y examinó la joya con detención. Al verla, daba la sensación de que la tierra tenía un corazón, y que estaba delante de Blegaril. Tan absorto estaba en la joya, que no oyó un sonido muy desagradable, como de cuero arrastrándose. El sonido, afortunadamente para Blegaril, se hizo más notorio, por lo que el ent se volvió, justo a tiempo para ver un enorme par de alas y una cola latiguda arrastrándose hacia la oscuridad. Blegaril, horrorizado, se dispudo a huir de aquél laberinto, y regresó por deonde había venido. Cuando la salida estuvo a solo pocos metro de él, toda la caverna se iluminó con un brillo anaranjado, Blegaril sintió un dolor insoportable, y exhaló su último aliento. Su cuerpo, impulsado por la feroz llamarada, cayó montaña abajo, para finalmente dar em el río. El cuerpo flotó sin vida con la corriente del río, hasta llegar a un lago con una isla en el centro. El cadaver finalmente dió en la orilla opuesta del lago.

Ustedes se preguntarán como es que yo existo si mi antepasado murió sin tener una ent-mujer con la que prolongar su descendencia, ¿no? Lo que sucedió a continuación fue de lo más extraño. El cuerpo de Blegaril, que cuando caía por la montaña estaba totalmente carbonizado, ahora estaba extrañamente verde, y, ¡oh sorpresa!, había dado uin fruto. Era un fruto blanco, que era del porte de 2 manzanas juntas. Éste parecía maduro, y cayó al suelo. Una vez ahí, se hundió mágicamente en la tierra. Los días pasaron, y el cuerpo de Blegaril seguía sin deshacerse. Un día un hombre pasaba por allí, y vió al ent. Lo confundió con un árbol, y se dispuso a cortarlo. Una vez trozado, lo llevó a un bote, con el cual se dirigió a la isla en el centro del lago. Un dato de remarcable peculiaridad es que ése hombre planeó hacer un conjunto de flechas, pues la madera, a pesar de la verdura exterior, era por dentro totalmente negra. Al terminar la primera, sin embargo, el resto de la madera desapareció, por lo que el hombre guardó aquella flecha, la cual nunca perdió. Más curioso es saber que uno de los descendientes de aquel hombre se llamara Bardo.

Volvamos a la historia. El fruto que quedó en la playa era extrañamente la descendencia de Blegaril. De hecho, aquella situación era mi nacimiento. Una vez que tomé conciencia de mi mismo, me dí cuenta de que yo poseía en parte los poderes de mi padre Blegaril, solo que bastante disminuidos. Pero en cambio, nací con frutos.

Me dirigí al Bosque Viejo, y dije quien era, pero tuve cuidado de no mostrar mis habilidades. Lo de los frutos lo tomaron con jocosidad, por lo que no presentó mayor problema.

Al tiempo después, un viajero élfico que casualmente pasó por el Bosque Viejo me vió. Venía a estudiar a los ents. A todos los observó durante largo tiempo, y cuando tocó mi turno, me miró con asombro y me explicó en secreto la causa de mis habilidades. Me dijo que la esencia de un uno de los frutos sagrados estaba en mi sangre. Ahí quedaba explicado el claro brillante en el cual Ivraleë murio.

Teniendo en cuenta los acontecimientos con respecto a mi padre y abuelo, no buscaré venganza, ni intentaré resolver el misterio. Personalmente, me gusta la vida tranquila, y creo que todos sabemos que tarde o temprano, y en cierta forma, mi propio padre sería quien se vengue de su propia muerte, ¿no?

Habilidades: curar árboles, pastorear árboles, comandar plantas, crecimiento insostenido de éstas, cada uno de mis frutos puede hacer renacer a un arbol muerto, curar enfermedades inusuales y sanar a los afectados por la influencia de los nazgûl. Pero todo muy lento

Armas: puedo cambiar la textura de las ramas más finas, por lo que puedo crear espinas en mis manos, formar garrotes, enmarañar con lianas y envenenar. Los propios árboles son extensiones de mi cuerpo, y los comando a voluntad con un radio de 6 metros. Pero muy lentamente

 
 
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Runefaust tiene 18 mensajes

De: Odnallap  
Fecha: 07-05-2009 Hora: 18:57
Buenos días, huested del sur, le invito a leer la canción (Poema) de la Cerveza. Saludos. eppp

De: dorthem  
Fecha: 29-09-2008 Hora: 03:40
aiya mellon!!!
que en este día tan especial la luz de eärendil te ilumine, que tus pasos encuentren nuevas aventuras y tu corazón alegria
una pinta junto al fuego para celebrarlo

saludos

De: Elental  
Fecha: 18-08-2007 Hora: 19:49
amigo!! solo quisiera saber si todavía estás vivo...
siempre me he acordado de ti...
cariños,
Elental

Fecha: 29-09-2006 Hora: 20:52
Pasad feliz cumpleaños amigo ent
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