Ir a Posada de Mantecona
 


El escrito del desván
Por Ainamar
 
Corrían tiempos aciagos en la lejana tierra de Ainamar
ella nació una noche del susurro del viento
y de la sonrisa de la lluvia
su piel era tostada como las almendras maduras
su pelo relucía como la miel del panal joven

Paseaba por las praderas hablando con la hierba, cantando con los pájaros
una noche en silencio ella pensaba
comprendía el alma de la piedra helada
comprendía la noche triste
y vio un fulgor en el cielo
una lágrima cayó sobre su mejilla
y una voz brotó de entre las sombras

Le preguntó a Ainamar
por qué lloras mi dulce niña?
el amor te ha engañado o te ha robado la sonrisa?
- No -, respondió Ainamar, pues no conozco esa palabra, ¿qué es amor, mi dulce voz de la sombra?
mi pequeña y serena Ainamar
tu lágrima brilla de plata
no puede ser sino de amor

Ainamar respondió:
¿Qué es el amor?
la voz le rozó el hombro
y se le erizaron los pelos de la piel
sintió entonces que un recuerdo le llegaba a la mente
un pájaro de plumaje irisado voló aquella mañana al cielo
y al posarse en el suelo
un hombre hermoso apareció
su cabello rizado como los pámpanos de la vid
y oscuro como la corteza del roble

Ainamar entonces recordó
todo esto que había visto esa mañana
y le preguntó a la voz que le hablaba
¿Qué me quieres decir con todo esto?
¿No fue del cielo de donde cayó esa gota?

Mi pequeña Ainamar - respondió la voz sencilla - el amor voló de tu corazón hacia una nube
allí se convirtió en paz, hizo vibrar la infinita beldad de su esponjado cuerpo
y hasta la noche esperó
para devolverte el pensamiento que tu le habías envíado
en forma de gota

Esa gota
es el amor cristalizado
no lo pierdas,
no lo amarres con desesperación
y corre rauda entre la mirada de las estrellas esta noche
pues tu amor te espera sentado en la orilla del mar, pensando en tu sonrisa

Allí corrió Ainamar
y juntos en su amor se evaporaron
para caer en forma de lluvia cada noche bella
 
Ainamar
 
 
 

632 personas han leído este poema.


  

Comentarios al poema: