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El diario de Thlain III Ojotuerto
Capítulo 2
5 de Enero del 2965 TE
Por LoD_Bear
 



¡Santo cielo!! Que de tiempo a pasado este diario aquí tirado, si fue el que me regalo mi padre hace cinco años, ¿¿Cómo demonios ha venido a parar aquí?? Bueno supongo que será un buen amigo a quien contarle mi dolor, pues este es muy grande.

Todo empezó en una fría mañana de invierno, yo como cada día madrugaba para ayudar a mi padre con la casa, trajinando libros viejos aquí y allá, revisando las listas que fueran correctas, y cosas así accesibles para un joven enano. De pronto mientras permanecía en la biblioteca colocando unos tomos un horrible chillido profano el silencio en el que me hallaba, en primer instante pensé que seria algún mercenario herido durante el entrenamiento y no le preste mucha atención, pero tras unos segundos me fije que era demasiado pronto como para que ya estuvieran entrenando y que aquel chillido no provenía del patio sino de los dormitorios; rápidamente meti los libros de cualquier manera en la estantería y corrí hacia los dormitorios a ver que era lo que pasaba.
Cuando llegue, había una multitud de personas frente a una habitación, la sorpresa para mi desgracia, era que esa habitación no era sino de mi abuelo Thlain. Me abrí paso entre la gente hasta que conseguí llegar delante y allí fue cuando lo vi... Allá en el suelo a escasos metros de mí permanecía inerte el cuerpo de mi abuelo, pálido como la luna, inmóvil como una roca, con la mirada perdida en la pared como si la muerte le hubiera cogido por sorpresa, y en cierto modo fue así pues la muerte le llego cuando buscaba unas viejas botas en lo alto del armario, e inexplicablemente cayo al suelo con tal mala fortuna que se golpeo la cabeza contra el borde de la mesa.
Cuando vi esa imagen el mundo se me cayo encima, los ojos se me inundaron de lagrimas y lentamente como si no quisiera llegar nunca fui arrastrándome hacia el cuerpo de mi abuelo, cuando lo toque pensé por unos instantes que aun estaba vivo que solo estaba dormido, pero poco a poco la realidad iba disipando el sueño y la tristeza invadía mi cuerpo. Con gran pena cogí el cuerpo del abuelo con gran cuidado y lo puse con gran cuidado en la cama como si de un niño dormido se tratara, acto seguido alcance una silla y allá junto al ser más querido permanecí sentado durante horas.
La sala se fue despejándose poco a poco, los mercenarios volvían a sus tareas y yo me quede allí solo junto a mi abuelo, en esas horas pensé mucho, ¿ Qué iba a ser ahora de mi vida sin el abuelo? ¿ Que iba a ser de la academia sin su fundador? ¿ Cómo le afectaría la muerte a mi padre cuando regresase? Una nube de preguntas se me fue formando en la cabeza y la incertidumbre se fue apoderando de mi cuerpo, ahora nada iba a ser igual sin el abuelo allí. Así estuve hasta que bien entrada la noche, la puerta del dormitorio se volvió a abrir de nuevo esta vez empujada por la mano de mi padre el cual al enterarse regreso rápidamente del encargo para ver como estaba la cosa. Me fije en el rostro de mi padre, reflejaba una tristeza que jamás había visto en su cara, no lloraba pero su mirada lo decía todo, poco a poco se fue acercando a la cama y se arrodillo junto al cuerpo del abuelo para abrazarlo, después se levanto, me abrazó fuertemente y salió por la puerta igual de rápido que entro.

Ahora me encuentro aquí en la habitación del abuelo, al ya se lo han llevado y yo estoy aquí solo con la única compañía de una pluma y papel, escribiendo una triste historia en un viejo tomo de felicidad.
 
LoD_Bear
 
 
 

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Comentarios al relato:
Fecha: 31-12-2004 Hora: 14:58
A primera vista parece un bonito escrito, sin embargo tengomis reservas, pues sigo echando en falta ciertos elementos diferenciadores, que se note que son enanos, su contexto, su cultura...