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El Portal
Capítulo 1
El Libro
Por Eithilen
 
Al despertar aquel día, Luis no podía imaginar lo que le iba a ocurrir muy pronto. Todo había sido tan normal y común, que él había anhelado en más de una ocasión que algo lo sacara de la rutina de la escuela en donde tenía que escuchar al señor Benavides dar una aburrida clase de historia, y tenía que memorizar un montón de nombre y fechas que para él no tenían sentido; después había que ir al salón de la señorita Coral y aprender acerca de números, operaciones y un sin fin de cosas, que definitivamente no le gustaban, pero que a fin de cuentas tenía que hacer.

Lo único que había esperado con ansías ese día era el momento de ir a la librería que había en el centro del pueblo y, con los ahorros del mes, comprarse ese hermoso libro de pasta verde y extraños símbolos en la portada, que lo había hipnotizado en cuanto lo había visto una tarde que pasaba delante del aparador de la librería, y después irse al parque, recargarse en su árbol referido y sentarse a leer.

A Luis le encantaba la lectura, era su vida y su pasión. Sus padres a menudo lo regañaban por gastar todo su dinero en libros en lugar de comprarse ropa o zapatos, además en la escuela no tenía muchos amigos debido a lo tímido que era y a que prefería leer que ir a jugar fútbol o videojuegos con los demás chicos de su edad. Pero es que Luis al momento de leer se sentía feliz, vivía todas las aventuras que en el libro se narraban como si estuvieran sucediendo en realidad, y en verdad, para él cada batalla, cada triunfo o fracaso de alguno de los personajes, era su triunfo o fracaso, y reía, lloraba, gritaba, vibraba con cada palabra que leía, en una palabra los libros eran todo para él, eran sus amigos y compañeros….

Nuestra historia comienza ese día de abril en que Luis, tras tener que asistir a la escuela, se dirigió a la librería a comprar aquel nuevo amigo por el que tanto había esperado.

Cuando Luis entró en el establecimiento, un hombre que se encontraba sentado tras la caja, se levantó y se acercó a él.

- ¿En que te puedo ayudar hijo?- le preguntó amablemente.

Luis lo miró atentamente y tras un breve silencio le preguntó por el libro que buscaba, el hombre lo miró extrañado.

- ¿Un libro verde y con símbolos en la portada? – la voz del encargado impregnaba cada palabra de curiosidad y extrañeza – Creo que estas equivocado hijo, no tenemos, ni hemos tenido un libro como ese…

El muchacho lo interrogó varias veces más antes de darse por vencido y salir arrastrando los pies de la librería muy triste, pues sentía haber perdido una parte de su alma junto con el objeto que tanto deseaba.

Durante el resto de la tarde Luis estuvo muy deprimido, y cuando sus padres le preguntaron que como le había ido en la escuela contesto secamente. A la hora de la cena apenas probó bocado y prefirió subir temprano a acostarse en lugar de ver la televisión. Subió las escaleras hacía su recamará lamentando aún la perdida del libro y, al llegar a la puerta de su cuarto la empujó suavemente penetrando en la habitación.

La recamara del muchacho era pequeña, en una de las paredes tenía un librero en donde se podían apreciar una extensa variedad de libros, los había grandes y pequeños, cada uno de un color distinto, algunos con pastas delgadas y otros con pasta gruesa, colecciones de un mismo autor en un mismo nivel, para después continuar con otro más, y encontrabas una inmensa cantidad de títulos como Harry Potter, El Señor de los Anillos, Criaturas Fantásticas, El Misterio del Bosque, Recopilación de Cuentos Fantásticos, entre otros muchos.

Al lado del librero había una pequeña mesa, y sobre esta un paquete de hojas blancas, plumas, lápices y una hermosa lámpara; todo esto formaba parte del material del niño, pues le gustaba escribir cuentos e historias que después guardaba en un cofre que tenía cerrado en un candado y escondido como si se tratase de un tesoro pirata debajo de su cama.

En el centro de la habitación se encontraba su cama, y sobre ella había un paquete envuelto en un papel color marrón y atado con un pedazo de lienzo.

Cuando Luis entró en su cuarto, inmediatamente una extraña fuerza había atraído su atención sobre tan extraordinario paquete. Con paso vacilante se aproximó hasta él y lo tomo entre sus manos. Llevaba escrito su nombre, lo cual lo desconcertó e interesó aún más.

Preguntándose si hacía lo correcto rasgo suavemente una parte de la envoltura, soltando un chillido de emoción y de sorpresa, pues tenía ante él el libro que había creído perdido. Con dedos temblorosos termino de desenvolver su preciado tesoro, y en el momento en que su piel toco la fina portada del libro, un estallido de emoción surgió en su corazón y en su cabeza, haciéndole soltar el libro que cayo elegantemente sobre la cama.

Al momento de tocar el libro, había sentido una emoción desconocida, como si dentro de su ser hubieran encendido una llama, una llama que en parte provenía de aquel extraño y misterioso libro.

La luz de la luna se proyectaba suavemente sobre la cama y una pequeña brisa entraba al cuarto a través de la ventana abierta, mientras que junto con ella el susurro primero, pero después el nítido sonido de un tambor comenzó a retumbar en los oídos de Luis. El niño asustado intentó localizar el origen del sonido cuando éste comenzó a aumentar y a aumentar y a aumentar.

Conforme el tambor sonaba más fuerte Luis buscaba más anhelante de donde provenía el sonido, hasta que de pronto cayo en la cuenta de que provenía de él… cerro los ojos intentando concentrarse en ese increíble descubrimiento, y sorprendido se dio cuenta de que el “bum… bam…bum…bam…” del tambor no eran solo golpes a la deriva, sino que formaban parte de una melodía. Al darse cuenta de esto, escucho la dulce nota de una flauta y después de otra más que unía sus notas con las del tambor. Luis se dejo arrastrar por la magia de la música, y entre más se concentraba en sentirla más dichoso y feliz se sentía.

Pronto la oscuridad en que había permanecido al cerrar los ojos se desvaneció y dio lugar a una luz plateada que iluminó el claro de un hermoso bosque. Los árboles eran dorados y resplandecían a la luz de las estrellas. En el centro, danzando alrededor de una hoguera se encontraban varios sátiros, dríades, faunos y ninfas, que se movían elegantemente al compás de la música. Al mirar el cielo parecía que las estrellas desde el firmamento seguían cuidadosamente la danza. La magia fluía de cada ser y provocaba chispas que aparentaban diamantes cuando se suspendían en el aire formando un círculo alrededor de los danzantes.

En el momento en que el baile comenzaba con mayor fuerza, el sonido más fuerte de un tambor provocó que todo parara, danza y música, ningún ser, aún el más pequeño se atrevía a quebrar la paz y el silencio que acababa de nacer.

De entre los árboles apareció avanzando lentamente una figura, la silueta era la de una mujer alta y delgada, se cubría con un manto azul marino como el cielo y una capucha ocultaba su rostro. Avanzo hasta llegar frente a la fogata, después de permanecer un momento en silencio y sin moverse se descubrió la cabeza, dejando caer unos mechones de cabello dorado entrelazados con flores blancas. La mujer se retiró el cabello que le cubría la cara, y dejo al descubierto un rostro hermoso, sus mejillas coloreadas suavemente en un tono rosa hacían un exquisito contraste con su cutis blanco e impecable. Sus labios eran pequeños y estaban finamente delineados, además de que desprendían un agradable brillo. Pero lo que más atraía de tan hermoso rostro eran sus ojos. Eran unos ojos grandes, enmarcados por unas pestañas largas y negras, y de un color dorado que superaba sobremanera el de sus cabellos y aún el de los árboles del bosque en que se encontraban. Su mirada era fuerte, tanto que podía lograr que hasta el más valiente se echara a temblar, pero era dulzura y bondad lo que en ella se asomaban. Sus ojos sonreían desde el interior de su alma, y no se podía evitar sentir un enorme amor hacía ella.

La dama paseo su mirada por la concurrencia y se detuvo frente a Luis, el muchacho sintió que todo su ser se estremecía, y cuando en la mirada de la mujer se reflejo un enorme miedo y aprensión y dentro de su cabeza escucho una voz que se mezclaba con el viento diciendo - ¡Ayuda!, Por favor ayúdanos, te necesitamos…. ¡Ayúdanos!… - Luis estaba dispuesto a correr hasta ella y ayudarla, pero en el momento en que quiso moverse se dio cuenta de que no podía, sus pies y sus manos no le respondían, intento desesperado moverse pero nada y, molesto e impotente cerro los ojos intentando concentrar sus fuerzas para moverse.

Al abrir los ojos Luis se encontró sentado sobre su cama, confuso y un poco asustado, la visión había desaparecido. Se llevó la mano a la cabeza, - ¿Qué ha ocurrido? Debo de haber soñado…. – Pero que real había sido ese sueño, y aquella dama tan hermosa…. – Algo le ocurre, esta en problemas y muy graves – pensó Luis temblando, recordando entonces la mirada que la mujer le había dirigido, – necesita mi ayuda, pero como puedo ayudarla yo…. ¿cómo?.

Luis se dejó caer sobre la cama con los brazos extendidos y se encontró con el libro verde, ¡El libro!… se había olvidado de él. Lo tomo entre sus manos observándolo detenidamente. Se trataba de un libro grande y grueso, sus hojas tenían un color amarillento lo que hacía suponer que tenía muchos años. Su portada era verde oscuro y en ella se veían distintas runas formando un marco, en el centro de la portada había tres círculos que se unían y, exactamente donde los círculos se entrelazaban la imagen de un dragón sobresalía. Unas finas letras doradas ocupaban la parte superior de la portada en la que se leía el título del libro… ~ El Portal ~.
 
Eithilen
 
 
 

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Comentarios al relato:
Fecha: 11-03-2007 Hora: 11:54
Bonita historia, me he sentido muy identificado con Luis cuando yo tenia 12 años, odiaba el colegio, mis compañeros, todo, cuando un buen día aparecio un libro titulado: El Señor de los Anillos

Fecha: 06-03-2007 Hora: 00:32
bueno me hisiste sonreir con el personaje principal, pues tambien suelo gastar la plata que me dan en libros jajaja
me agradó como uniste la realidad con la fantasía, es decir, nombras en tu relato libros reales.
creo que logras muy buenos resultados en las descripciones. aunque deberías imaginar un poco más la historia, es medio trillado, aunque es solo el primer capítulo!
espero que mi crítica te serva, juro que es constructiva!!! un saludo!