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El Portal
Capítulo 2
Se abre una puerta
Por Eithilen
 
Luis tenía entre sus manos el libro por el que había esperado tanto tiempo y, sin embargo, no estaba lo feliz que debería estar. Era cierto, el libro lo atraía irresistiblemente y una sensación extraña se había apoderado de él en cuanto lo viera, pero la imagen de la mujer de los dorados cabellos no se desvanecía de su cabeza.

Tras un breve momento de abstracción, movió el niño movió su mano como si intentará apartar una molesta mosca y volvió a centrar su atención en el libro que tenía delante de él. Observo con mucha atención cada detalle de la portada, mientras con sus manos tocaban la portada del libro sintiendo su textura de piel.

En el momento en que iba a abrir el libro entro su madre cargada de sabanas y cobijas a la habitación.

- Ya es hora de dormir, es muy tarde y mañana te tendrás que levantar temprano- le dijo quitándole el libro de las manos y ayudándolo a acostarse.
- ¡Pero mamá! – protesto el niño – si todavía es temprano, por favor, solo un rato más – dijo mientras miraba a su madre con una expresión de pureza e inocencia
- Nada de eso – dijo sin poder evitar sonreír, su hijo tenía ese poder sobre ella – a la cama vamos!

Tras darle un beso en la frente y dejar el libro sobre la mesita junto a la ventana, salió de la habitación apagando la luz.

Luis se quedó dormido enseguida. Soñó con un enorme castillo, que se encontraba en un reino muy lejano. El castillo era muy hermoso y se encontraba rodeado de enormes jardines en donde había muchas flores muy bellas y enormes árboles. Y sobre él, volando a gran altura, un hermoso dragón dorado, con un brillo que competía con él del sol, atravesaba el cielo..

Afuera el viento no paraba de soplar, la luna que había permanecido oculta tras una nube quedo al descubierto cuando una ráfaga de aire se llevó a la traviesa nubecilla que la ocultaba.

La luz de la luna penetró saltarina por la ventana que permanecía abierta y fue a posarse sobre el extraño libro. En ese momento una lucecilla salió justo del dragón que sobresalía en la portad del libro y, con ese rayo de luz, la melodía de una flauta se dejo escuchar propagándose por la habitación.

Cuando la flauta comenzó a tocar, Luis se despertó incorporándose rápidamente. Era como si esa música fuera la señal por la que había aguardado desde que había visto el libro.

- Esa música es igual a la que había cuando apareció ella… - se dijo poniéndose de pie.

Cerró los ojos esperando trasportarse de nuevo al bosque de los árboles dorados, pero cuando los abrió se dio cuenta de que seguí en su habitación.

Confuso dirigió la mirada hacia la luna, que brillaba a través de la ventana, y al bajarla se encontró con el libro Que sorpresa tan grande se llevo al ver que el dragón de la portada estaba brillando, pero no solo eso, sino que además movía las alas como si se intentara escapar volando de ella. Los círculos sobre que estaban debajo del dragón empezaron a girar, primero tan despacio que apenas se notaba que se movían, pero después tan rápido que Luis comenzó a marearse.

- ¿Qué esta pasando? – se pregunto, mientras con paso vacilante se acercaba a la mesa, poniéndose frente al libro.

Cuando el niño quedo justo enfrente de él, un rayo de luz salió del libro que acababa de abrirse por la mitad sin que Luis lo hubiera tocado siquiera. El haz de luz atravesó al muchacho y este sintió una agradable sensación de calor mientras cerraba sus ojos para protegerlos de la intensa luz que acababa de surgir.

Cuando abrió los ojos, no pudo evitar que de su garganta brotará un grito de asombro, mientras sus ojos asombrados se abrían ante lo que veía... ¡tenía que estar soñando!

Se llevo las manos a sus ojos, frotándoselos para asegurarse de que no estaba soñando. Tenía ante él el libro, pero el problema era que el libro ahora era unas veinte veces más grandes que él. A su alrededor vio un lápiz, un sacapuntas y una lámpara que parecían hechas para gigantes, no podía ser, pero ahora parecía que Luis se había encogido al tamaño de un hada o aún más chiquito.

- Tengo que estar soñando – dijo asombrado – esto no puede ser cierto…

Volvió a centrar su atención en el libro y se dio cuenta de que sobre las paginas el libro sobresalía una puerta. Tras un momento de indecisión decidió acercarse a la ella, pues a fin de cuentas, pensó, que podía perder.

Se acerco a los bordes del libro y tras unos cuantos brincos y caidas (pues ahora el libro era mucho más grande y alto) en las que acumulo un buen número de moretes logro subir en él y se paro ante lo que parecía la entrada de un laberinto.

El supuesto laberinto era más bien un túnel, de paredes oscuras, pero que extrañamente emitían unas chispas de luz, lo que ayudaba a alumbrar el camino. Después de lo que parecieron horas, Luis llego a un claro. El lugar tenía la forma de un círculo, y se podían ver enormes piedras por todos lados.

Al avanzar veía a su alrededor mostrándose más interesado a cada paso que daba por ese lugar, sentía que una fuerza lo llamaba hacía el centro de aquel lugar. Cuando por fin se detuvo se encontró ante un extraño monumento. Esta compuesto por tres piedras, que formaban una puerta. En las piedras se podían ver distintas runas gravadas, y en la que quedaba en la parte superior, justo en el centro de ella, el símbolo que Luis había visto en la portada del libro: los tres círculos entrelazados, con la imagen de un dragón en el centro. A través de ella se veía una intensa oscuridad.

- Si vas a entrar que estas esperando- dijo una voz un tanto chillona - vamos muchacho entra de una vez o vete...

Asombrado volteo a ver de donde procedía la voz y se encontró ante un hombrecito de la mitad de su estatura, vestido de verde, y con una larga barba anaranjada que le caía sobre su enorme panza.

- Yo... este... solo estaba viendo - contesto titubeante
- Pues deja de ver y entra ya, el portal esta por cerrarse y tu viendo y perdiendo el tiempo - le contesto el otro mientras agitaba las manos indicándole que entrara.
- Pero... yo no quiero entrar- dijo alejándose de la puerta
- ¿Qué no quieres entrar?- dijo el hombrecito sorprendido- pero si te están esperando, su alteza te espera y no puedes abandonarla
- ¿Qué me esperan? ¿A mí?
- Pues claro que a ti. ahora entra ya, no nos queda mucho tiempo...
- Pero... yo... - dijo Luis mientras se veía arrastrado por el otro - yo no...

Una vez frente a la puerta, Luis vio que en la oscuridad que había habido hasta un momento antes, pequeños puntos plateados brillaban cada vez más.
- Justo a tiempo, y ahora prepárate- Dijo el hombrecito dirigiéndose al niño - y recuerda que debes de mantenerte fuerte mientras dure tu travesía, no caigas en la tentación del poder, pues eso corromperá tu corazón... ¿listo?

Luis dijo que si con la cabeza sin saber exactamente lo que hacía, mientras intentaba asimilar lo que el otro le había dicho.

- ¿Cómo te llamas? - pregunto Luis antes de entrar al portal
- Juikboel- dijo el otro mientras se pasaba la mano por la barba y veía atentamente hacia el portal - ¡ahora! - grito empujando al niño hacia adentro
Un rayo de luz salió del portal mientras Luis entraba en él y se desvanecía en un mundo de fantasía...
- ¡Cuídate Luis!, eres nuestra esperanza - escucho el niño a lo lejos
- ¡Adios Juikboel! - se escucho la voz de Luis mientras este desaparecía por el portal....
 
Eithilen
 
 
 

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Comentarios al relato:
Fecha: 11-04-2007 Hora: 10:18
Me gusta tu estilo, claro y sencillo, sin embargo no puedo evitar relacionar este relato con "La historia interminable" de Michael Ende. Espero con anhelo el tercer capítulo y aún deseo más que se desmarque el libro que antes he mencionado. Saludos.