Ir a Posada de Mantecona
 


 
 
 
 
Faegil
(Huésped de la Posada
)
Raza: Elfo Noldo
Procedencia: Sevilla
Edad: 29 años

       
Aspecto: Es difícil recordar quien soy... pero más aun... como soy. Mi pelo es blancuzco porque aunque la edad pasa levemente en mi, perdiendo cualquier concepción del tiempo, los disgustos han mellado mi alma y los combates marcado mi cuerpo; mis ojos, azules antaño, ahora son casi blanquecinos que junto a mis pelos... Erü... me hacen parecer casi fantasmal; Soy de complexion delgada y atlética a pesar de mi edad y todavía ninguna arruga surca mi faz como les ocurre a esos mortales.

Mis ropas son de cuero, ligeras y cortas, prácticas para correr y útiles para protegerse de las inclemencias del tiempo aunque tengo que admitir... que están algo... desgarradas.

Historia: Mi historia comienza hace mucho mucho tiempo. De mi familia y de lo que allí ocurrió nada recuerdo pero todavía retengo en mi memoria la luz de los Árboles. Con más lucidez la desesperación que llevo a mi señor Fëanor a asesinar a sus hermanos de Aqualondë, el mar ser movía inclemente y hasta tres veces nos acechó hasta que tuvimos que apartarnos y seguir nuestro camino al norte. La marcha de los noldor no solo fue fría por el hielo que se endurecía bajo nuestras pisadas también se añadió el frío del corazón de mi siempre valiente digno señor Fëanor, hacedor de los silmarils.

Cuando llegamos a Endor mi señor me encomendó que sirviese a un nuevo amo, su bien amado hijo Maedhros. El noldo de cobrizos cabellos era inteligente, valiente y bello, con unos cabellos que recordaban a su abuelo Finwë del que pocos recuerdos tengo ya. Junto a mi nuevo amo viví multitud de hazañas de las cuales algunas merecen la pena mentarse. En el año 60 de la P.E cabalgué junto a el caballero Maedhros hacia la Dagor Aglareb donde vi por primera vez en mi existencia el valor en su máximo esplendor de manos de un heredero de la casa de Finwë, el señor Filgonfil, que era ciento veinticuatro años menor que yo, combatió con tal maña y dominio que siempre lo admiraré como si de un curtido sabio en la materia se tratase. Años mas tarde la Nírmaeth Arnoediad selló con fuego mis recuerdos pues nunca olvidaré como los noldor nos retiramos hasta el Monte Dolmed y nos refugiamos como ratas viviendo desde entonces en un estado de poco orgullo para tan dignos siervos del que un día fue Fëanor el supremo hacedor de Valinor, con el grandioso beneplácito del gran Aulë.

Comenzó entonces en la vida de mi señor una época oscura, el odio creció en su interior y la pérdida del gran Fëanor, un momento del cual nada recuerdo. En el 532 de P.E la casa de Fëanor, hastiada por la repugnancia de los que antaño fueron sus primos atacó los Puertos de Sirion y la tragedia fue tal que hoy todavía oigo algunos gritos atravesando mis tímpanos. El silmaril que poseía Elwing esposa de Earendil, no pudo ser conseguido y aunque mi señor Maedhros y su hermano Maglor capturaron a Elrond y Elros nada les hicieron a los dos jóvenes. Recuerdo con especial cariño mi primer encuentro con el caballero Elrond, yo me disponía a entrar en la caverna donde mi señor habitaba durante la guerra con los Puertos y entonces lo vi atado, mi señor me increpó ayuda para decidir si matarlos o dejarlos vivir y entonces apelé al sentido del honor del gran Fëanor. Mi señor reflexionó largo y tendido sobre ello y al tercer día decidió liberarlos. Al cortarle las ataduras a Elrond este deslizó entre mis manos una gema preciosa de color turquesa y susurró un suave y cálido gracias, más tarde comprobé que era una gema mágica a la que puse de nombre Thaske y que tiene propiedades curativas.

Tras la gran Guerra de la Cólera mi amo y su hermano intentaron coger los silmarils y al final tras duras penas se le fueron concedidos, lo cual fue su fin pues cuando mi señor se dio cuenta de su imposibilidad para controlar la ansiada joya, pude ver como mi señor me miraba y me decía "perdóname y suplica a Erü que también lo haga" tras lo cual se arrojaba a una grieta ardiente.

Vagué durante años por la destruida Tierra Media ayudando a algunos elfos, ignorando a muchos humanos, suplicando a cientos de dioses, consumiéndome por mi mismo. Cuando creía que mi vida llegaba a su fin y la pena, causada por mi inutilidad como ser en esta vasta tierra, me consumía alguien me salvó. Elrond me cuidó largo tiempo, tras el cual, solicitó mi ayuda pues decía que yo era viejo, más que los hijos de Finwë y que mucho sabía de la existencia. Viejo era de eso no tenía duda pero no creía que fuese sabio. Muchos años pasé en la casa de Elrond ayudando hasta que encontré mi fin y motivo, ser mano de los Maia y los Valar, yo debía de servir por el bien de todos, ser el maestro que mi señor Finwë un día vio en mi. A partir de ese suceso visité años mas tarde, por curiosidad y deber, el reino de Númenor durante el reinado de Tar-Meneldur con el fin de llevarte un acuerdo comercial de parte de los elfos. Era un sitio precioso y largos años pasé en la costa de Orrostar ensoñado y ensimismado por la fiereza del mar y la calma que esta producía en el alma.

Mi aventura en Númenor acabó y me dirigí de nuevo a la Tierra Media con el fin de explorar las tierras orientales y siglos tardé entrando por las tierras al este de la Montaña Solitaria y volviendo por Harad. Cuando volví al Oeste el mundo estaba sumido en un caos. El señor Oscuro había sido derrotado por Isildur, un hombre de Gondor . El mundo que conocí ya no existía, todo era nuevo y exótico, un mundo en ruinas que quería reconstruirse.

Intenté buscar elfos pero cada vez había menos, todos volvían a Valinor. Éste era un mundo de Humanos... de mortales, asquerosos hijos de Beor y Marach. Durante toda mi vida intenté ser comprensivo con estos segundos hijos del gran Erü pero su existencia no trae más que dolor y todo ello fue confirmado cuando el gran Celeborn me contó la caída de Numenor. Años pasé informándome de la nueva vida e intentando olvidar mis siglos al oeste, lo que ocurrió allí mejor que nadie lo sepa.

El tiempo pasó rápido y los hombres volvieron a ser tentados por la oscuridad encarnada ahora en Saurom, heredero del gran Señor Oscuro Melkor. Cuando volví después de decenas de siglos a la casa de Elrond, vi aquello algo cambiado, mi antiguo pupilo y amigo me habló sobre el anillo único y me contó que veinte días antes una compañía de personas partió con este al Monte del Destino para destruirlo. Mi viaje entonces se tornó a Fangorn donde hablé con los Ents que poco quisieron contarme y seguidamente fui al reino élfico del antiguo Bosque Verde, ahora más bien llamado Bosque Negro donde pasé muchos días juntos a los elfos hablando, pensando, ayudando.

Todo el gran conflicto pasó y salió bien para la Tierra Media pero poco realicé yo por la causa. Pensé durante mucho tiempo que debía de hacer y mi conclusión final coincidía con el oeste, con Valinor. De camino a los Puertos Grises paré en una tranquila pero gran aldea cercana a la que los humanos llaman La Comarca y entré en una bulliciosa posada. Multitud de gente se agolpaba en la barra, otros tantos ocupaban las mesas y cuando mi mirada se detuvo un momento al frente una mofletuda y sudosa cara se interpuso en mi ángulo de visión.

- Buenos días viajero, pasad, pasad. Tomad asiento o apoyaos en mi barra que antes de su próximo parpadeo tendrá usted una buena pinta en sus manos- me dijo el gracioso individuo.

Aquel era un lugar normal, algo feo y vulgar para un noldor, pero sin embargo quizás fuese el sitio donde más felicidad haya respirado nunca. Y, aunque no debía de perder mucho tiempo, tomé asiento, cogí mi pinta y, por primera vez desde hace muchos años en un lugar lleno de seres que no eran desconocidos, sonreí.

Habilidades: Como todos los noldor tengo grandes capacidades en la forja y los metales, pero mi especial habilidad está en relación con la capacidad de crear cosas. Las cosas no se crean de la nada, siempre has de dar algo si deseas crear otra cosa. Yo sacrifico mis recuerdos cada vez que voy a crear algo y generalmente es una habilidad que no practico mucho, debido a lo cara que puede salirme.

Armas: Tengo múltiples objetos, en mi cinto porto varias dagas, algunos amuletos élficos de curación y sacos con hierbas sedantes, además poseo tambien una larga espada élfica forjada en Valinor por mi padre del que ya nada recuerdo solo su nombre fëagaer, espíritu del mar.

 
 
Última modificación de Ficha: Día: 25-10-2010 Hora: 17:56
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Faegil tiene 2 mensajes

Fecha: 25-10-2010 Hora: 20:44
Su cuenta estaba desactivada posiblemente por algún cambio de contraseña o similar, pero ya está reactivada nuevamente.
Un saludo

Fecha: 24-10-2010 Hora: 18:05
¿Desea algo para beber?. ¿Quiere que le muestre los dormitorios mientras espera la cena?


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